Tendenciasdomingo, 18 de mayo de 2025
¡Del cacao al chocolate! El proceso detrás del sabor
Este es uno de los productos más apreciados a nivel mundial y uno de los favoritos de Chiapas
Leonardo Ruiz / El Heraldo de Chiapas

El chocolate, uno de los productos más apreciados a nivel mundial, es el resultado de un proceso cuidadoso que transforma las semillas de cacao en una delicia con aroma y sabor inconfundibles. Todo comienza con la cosecha de las mazorcas maduras, de las cuales se extraen las semillas que luego son sometidas a un proceso de fermentación durante cinco a siete días. Este paso es esencial, ya que permite desarrollar los precursores del sabor que más adelante caracterizarán al chocolate.
Una vez fermentadas, las semillas se someten a un proceso de secado, que puede hacerse al sol o con secadores mecánicos, para reducir su humedad y permitir su almacenamiento y transporte sin que se deterioren. Posteriormente, las semillas secas se tuestan a temperaturas controladas, lo que permite intensificar los sabores, desarrollar el color del cacao y facilitar la eliminación de la cáscara.

Después del tostado, se realiza el descascarillado y la molienda, con lo cual se obtiene una pasta espesa conocida como licor de cacao, que contiene tanto sólidos como manteca de cacao. Esta pasta pasa por un proceso de refinación, en el que se reduce el tamaño de las partículas hasta lograr una textura más fina y suave. Luego, en el conchado, el chocolate se amasa durante horas o incluso días para suavizar su sabor, eliminar la acidez y afinar sus aromas naturales.
En esta etapa también se agregan ingredientes adicionales como azúcar, leche en polvo, vainilla o frutos secos, dependiendo del tipo de chocolate que se quiera producir. La mezcla resultante se somete al templado, un proceso térmico que estabiliza los cristales de manteca de cacao para que el chocolate tenga un acabado brillante, se derrita lentamente en la boca y no se derrita fácilmente al tacto.
Finalmente, el chocolate se moldea en tabletas, bombones u otras formas y se enfría en cámaras especiales. Ya solidificado, se empaqueta cuidadosamente para su distribución y consumo. La elaboración del chocolate, aunque puede industrializarse, conserva un fuerte componente artesanal, especialmente en países productores de cacao. Detrás de cada tableta hay una cadena de valor que empieza en el campo y termina en el disfrute de millones de personas en todo el mundo.