Análisissábado, 18 de agosto de 2018
¡A la pipiluya…!
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Hoy el superdelegado de AMLO en Chihuahua, Juan Carlos Loera, nos visitará en el desayuno mensual de AECHI (Asociación de Editorialistas de Chihuahua), donde averiguaremos si en medio de la superfiesta del calcio de Morena en Chihuahua, se ha dado tiempo para revisar cifras, resultados e información en general que los gobiernos federal, estatal y municipales en Chihuahua publican en internet.
Esto de la pipiluya es algo que difícilmente los milenials han experimentado, algo que recuerdan quienes tengan más de 50 años, cuando durante los bautizos la familia salía de la Iglesia y el padrino lanzaba al aire dulces y los chamacos se abalanzaban para atrapar el mayor número.
En el caso que nos ocupa, la transición en México, vemos a diario una pipiluya de compromisos y promesas que agradan especialmente a los mexicanos más pobres y vulnerables, así como despiertan la esperanza de los menos enterados y empiezan a incomodar a quienes, con un centímetro de frente, saben que un gobierno no se transforma de la noche a la mañana, porque México carece de los recursos necesarios para cumplir una súper pipiluya de promesas, donde Morena tendría que hacer milagros a diario.
Por si lo anterior no fuera suficiente, vemos cómo el futuro gobierno federal se está integrando con un amasijo exótico de colaboradores, donde encontramos desde los que ya deberían estar meciéndose con una cobija en las piernas, pasando por algunos de dudosa reputación, por su currículum de obras y proyectos fallidos bajo la sospecha de nutridas comisiones e ingresos inexplicables.
En el caso de Chihuahua resultará interesante el desayuno donde nos formaremos una primera impresión del super delegado de López Obrador. Los temas y especialidades de cualquier gobierno estatal son muy diversos y complejos, los dineros, la educación, la obra pública, el campo, la salud, la infraestructura, el desarrollo, la industria, la inversión privada, extranjera y pública, etc.
Ningún gobernador o presidente de la República dispone de los conocimientos y experiencia suficiente para abarcar todos los temas de gobierno y por lo tanto mucho menos los superdelegados de AMLO, que en la mayoría de los casos carecen no sólo de experiencia en la mayoría de los temas arriba mencionados, sino inclusive en materia de administración pública y burocracia.
Y hasta donde conocemos, estos superdelegados no van a tener un presupuesto y un microgabinete de especialistas para cada tema y secretaría, por lo cual la pregunta obligada es, ¿ante tan abrumadora tarea, cómo va a poder realizar un trabajo de enlace eficiente y eficaz entre los gobiernos?
Porque repetir la tónica del periodo de transición se traduciría en recibir a grupos de ciudadanos cabildeando y presionando por una tajada del presupuesto federal o en la búsqueda de decisiones que los favorezcan, donde como dice el dicho, "de lengua nos comemos mil platos".
AMLO llega la presidencia con 65% de opiniones a favor en las encuestas, la misma cifra con la que EPN tomó posesión, donde lo único que realmente se esperaba era que resolviera el problema de seguridad, “porque el PRI sí sabía”, pero termina con un número mayor de asesinatos que Calderón.
Si durante este exótico periodo de gobierno los mexicanos finalmente aprendemos que para salir adelante todos tenemos que trabajar, ocuparnos, exigir nuestros derechos y que ningún mesías tropical o digital nos va a salvar, creo que ¡habrá valido la pena esta desconcertante y exótica experiencia presidencial!