Acuerdos razonables
Para transitar de la cultura del conflicto, es indispensable anclarnos en tres principios humanistas, además del derecho a una vida libre de violencia:
Debemos dejar atrás la postura adversarial por defecto. El litigio familiar debe facilitar y mejorar vidas. Si no asumimos ese rol, seguiremos saturando los tribunales con expedientes que esconden dolores perpetuados.













