Análisisviernes, 29 de marzo de 2019
Aquel 23 de marzo
Aquel 23 de marzo
“La historia es sólo un confuso montón de hechos” -Felipe Stanhope -
Alejandro Rueda
Punto y aparte.
Hace 25 años quien ahora escribe estaba por concluir los estudios profesionales en la Facultad de Contaduría y Administración de la UACH; la tarde del miércoles 23 de marzo de 1994 me encontraba en los interiores del “Centro Librero La Prensa”, ubicado en la División del Norte y Avenida Universidad de esta ciudad capital, cuando mi amigo Alex Escobedo se acercó a saludarme y a preguntarme “¿ya supiste que acaban de balacear al candidato del PRI a la presidencia?, interrogante que me sacó de balance por lo brutal del hecho y porque se trataba del candidato por quien pretendía votar; llegando a casa encendí la televisión y en todos los escasos canales de aquel entonces transmitían las imágenes de lo acontecido en Lomas Taurinas de Tijuana, Baja California: mientras de fondo se escuchaba la canción “La culebra” de Banda Machos, detonaciones de arma de fuego iniciaron el caos entre la multitud, el cuerpo del candidato caía al piso para de inmediato trasladarlo al Hospital General de aquella entidad y ser sometido a una cirugía, minutos más tarde el chihuahuense Liébano Sáenz daba el desenlace fatal: Colosio había muerto. El rumbo de la política nacional, del país y de su tambaleada democracia enfrentaba una incertidumbre de condiciones reservadas. La conciencia del pueblo azteca empezaba a despertar.
Dos décadas y media después de estos acontecimientos siguen marcando una referencia en la historia de nuestro país; la teoría de la conspiración sigue en la mente del colectivo, el hecho de haber encarcelado a un solo hombre indigna a más de dos. ¿Pudo haber sido Colosio un buen presidente en aquel México de serios problemas sociales? nunca lo sabremos, posiblemente por haberse atrevido a decir que veía a un México con hambre y con sed de justicia y por perfilarse a ocupar Los Pinos es que la historia de su vida concluyó en tierras tijuanenses. Páginas rojas de nuestro país.
Mi compañera columnista Heidy Segovia se prepara para buscar la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos que está por dejar José Luis Armendáriz. Heidy cuenta con un perfil más que adecuado para tan importante responsabilidad, desde este espacio todo el apoyo de este servidor, vamos amiga.