¡Bendiciones a todos!
Por eso, el Domingo de Resurrección es esencial para el cristianismo: porque Jesús se entrega totalmente. Es el límite de la expresión humana del amor. Muere en la cruz por sus amigos, por todos, y finalmente resucita, porque es Dios y porque así estaba escrito.
El ejemplo de Jesús debería acompañarnos todo el año y toda la vida. Porque siendo Dios, eligió la humildad, el servicio y el sacrificio por los demás como su forma de estar en el mundo.
El mensaje de Cristo puede resultar incómodo pero necesario: gobernar no es mandar, es entregarse. No es acumular poder, es ejercerlo con humildad.
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