El lado oscuro
Vivimos en un mundo dual donde opinamos constantemente qué es bueno y qué es malo, calificativos que anteponemos en el momento de emitir o emitirnos un juicio desde nuestras creencias, percepción y proyección.
Hay estudios que comprueban que las personas que aceptan su lado oscuro son más equilibradas, no se asustan de esa realidad que los conforma, dejando de lado esa obsesión por esconder algo que es inaceptable en la sociedad donde se vive.
Somos testigos o protagonistas en la revelación del lado oscuro, se descubre o nos descubren ALGO inaceptable desde el rol que jugamos en la sociedad, roles que exigen ciertas actitudes de “rectitud” en todo tipo de líderes familiares, y sociales.
¿Cuál es tu lado oscuro? ¿Dónde, cómo y con qué puedes liberarlo?
Pero muchos dirán ¡De eso no se habla! Y resulta que, hablándolo, aceptándolo ya lo estás liberando.
El lado oscuro que juzgamos de los demás es posible visualizarlo porque de alguna manera lo tenemos en nuestras propias vidas. No nos asustemos tanto de los lados oscuros que salen a flote, porque todos tenemos ese lado innombrable, pero innegable.