Análisisviernes, 17 de enero de 2020
Hacia una economía moral
Hacia una economía moral
De un peculado feral,que duró treinta y seis años,AMLO busca sin regaños…una “economía moral”.
Ernesto Visconti Elizalde
Y tal como lo hicimos en 2018, con la descripción del libro de AMLO… “2018 La Salida”, hoy inicio la sinopsis de su más reciente libro... “Hacia una Economía Moral”, que todo comunicador que se refiera a AMLO y su régimen -bien o mal-, tiene la obligación de leer. Pero a sabiendas que nuestros lectores pudieran no hacerlo, permítanme explicarles que el libro en comento, es un documento de la lucha obradorista; y su principal preocupación de que prive en México una economía moral; y no el neoliberalismo feral que intentó destruir a la nación mexicana en aras de la deshonestidad de aquellos recientes políticos y su muy escasa honradez y execrable deslealtad a México.
Pues hay entre nuestros políticos y ciudadanos, miles de hombres y mujeres que opinan como aquél cacique de San Luis Potosí, Gonzalo N. Santos, y que lo dejó escrito en sus memorias: “la moral es un árbol que da moras y sirve para una chingada”. Cita que menciona AMLO, en esta obra.
Un interesante prólogo de reflexión histórica de Enrique Galván Ochoa menciona, entre otras cosas: “El PRI, que gobernó por décadas, quedó disminuido a su mínima expresión en el Congreso, el PAN se encuentra fragmentado y el PRD está en vías de extinción. La oposición está moralmente derrotada; ha dicho López Obrador. Sin embargo, los grandes intereses económicos continúan vivos, maquinando y actuando para conservar sus privilegios. Atacan al nuevo régimen desde organizaciones supuestamente ciudadanas o empresariales, y utilizan los servicios de periodistas y “líderes de opinión”, que resultaron afectados por la disminución del 50% del presupuesto de publicidad del Gobierno”. En la “introducción”, AMLO nos explica que esta obra contesta una añeja pregunta que en campaña le hacían: “Sí, sí, pero explícame los cómos”.
Su capítulo I, se titula: “La Corrupción, El Principal Problema de México”. Y en él hace un análisis histórico de casos de corrupción notables en México, desde la Época de la Conquista. Destacando que en la Época Juarista (1867-1876), fue una de las menos deshonestas de México, donde Vicente Riva Palacio, pundonoroso militar que pagó sus soldados de su propio peculio, al intentar recompensarlo Juárez, respondió: “Señor presidente, a la Patria se le sirve, no se le cobra”. Noten ustedes qué calidad moral tenía.
Riva Palacio; no cabe ni la menor comparación, con: Salinas de Gortari, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto o César Duarte Jáquez. Recordemos lo que decía León Tolstoi: “Un Estado que no procura la justicia, no es más que una banda de malhechores”. Para los neoliberales, el nacionalismo económico era y es anacrónico; y la soberanía un concepto caduco frente a la globalidad; sostenían con algo parecido al fanatismo, que se debían cobrar menos impuestos a las corporaciones y más a los consumidores; y que lo económico, en todo momento, debía predominar sobre lo político y lo social.
Para todo ello utilizaron un eufemismo: “Desincorporación de entidades paraestatales no estratégicas ni prioritarias para el desarrollo nacional”. Se proclamó que las privatizaciones eran la panacea. Carlos y Raúl Salinas y Pedro Aspe -secretario de Hacienda-, aprobaban, acomodaban y alineaban a todos los interesados en el reparto de empresas y bancos que hasta entonces pertenecían a la Nación. Continuará…