Hechos y criterios / Rectificar
Un principio que deberíamos tener en cuenta, especialmente en nuestras relaciones con los demás, es el de que todos podemos equivocarnos, tener errores, efectuar acciones que -a veces inconscientemente- vulneran a otros. Es la condición humana. Todos somos pecadores.
Hay personas que, al no entender lo anterior, buscan o pretenden que no haya equivocaciones en otros, que no existan errores en ellos, que sus acciones sean impolutas.
Hay gente que, con la mejor intención, expone alguna indicación o sugerencia que a quien se la hace no le agrada, y la reacción de tal persona es la desaprobación y a veces hasta el señalamiento o el insulto.
No es fácil entenderse con todos, y sí lo es el descalificar cuando no se está de acuerdo con alguno. Y no pocas veces se cae en la sospecha, en el juzgar sin pruebas, en el condenar sin pensar.
En la película Bendito Corazón -no lo tomen como propaganda- existe la rectificación de alguno que, motivado, entre otras cosas, por sentirse superior y por el alcoholismo, se lanza contra otro. Tiempo después, arrepentido, se acerca al ofendido y pide perdón.















