La función social del periodista
En México contamos con medios de comunicación abiertos a las diversas corrientes políticas, apoyados en un periodismo crítico y por supuesto en las nuevas tecnologías.
Este artículo, tiene un significado especial, ya que va dedicado a quienes ven en el periodismo una forma de pensar y vivir. Una forma de defender los intereses de la sociedad sustentado en normas deontológicas.
Los medios de comunicación no caminan sino hay profesionales que los empujen, me refiero a verdaderos periodistas. Pues este medio está lleno de “charlatanes”.
Hay de definiciones a definiciones sobre el periodismo y los periodistas.Por ejemplo Pierre Lazarreff dice:” El primer deber de un periodista es ser leído y escuchado.”
“El poder del periodista no está basado en el derecho a preguntar, sino en el derecho a exigir respuesta.” dice Milán Kundera. Y vaya que se necesitan.
El buen periodista es aquel que acoge las libertades de expresión y de información como su actividad principal.
Y cuando maneja las herramientas propias de su labor, la información y el juicio, acatando el orden de finalidades de la sociedad, es decir el bien común temporal y la perfección de la persona humana, está cumpliendo su función social.
Esta profesión debe estar al servicio de la colectividad, por encima del poder gubernamental y otros.
El periodismo es una periodicidad, un constante satisfacer a la opinión pública de cuanto ocurre en una ciudad, en un país, en el mundo, ajustándose a la más estricta verdad. Representa orientación para el cumplimiento fiel de las leyes.
Al periodista se le debe exigir escribir con claridad, con un estilo fluido, y apegado a la deontología. Normas del buen comportamiento.
No debemos olvidar que la palabra es el instrumento prodigioso de la comunicación, posesión exclusiva de los seres racionales y saber usarla es una habilidad envidiable.
Si las palabras se usan mal, no seremos escuchados ni leídos con agrado y menos comprendidos.
Ante todo lo anterior, debemos considerar que quizá nada califica tanto a una nación como sus periodistas y escritores, y nadie tiene un poder tan decisivo para impartir moral y educación a una sociedad.
Una última reflexión: “No olvidar que la verdad puede ser violada no sólo por la falsedad, puede verse igualmente ultrajada por el silencio.”
¿Usted qué opina?













