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Análisissábado, 7 de marzo de 2026

Propaganda, la otra guerra

En tiempos de guerra entre las naciones o campañas políticas, como sucede actualmente, la propaganda está alcanzado su máxima expresión, sobre todo con las redes sociales y la inteligencia artificial. 

Aunque se ha intentado cambiar el término de propaganda por “comunicación política” o “publicidad”, la verdad es que buscan el mismo fin, es decir utilizar a los medios masivos de comunicación para legitimar ideologías, movimientos o acciones militares.

El concepto de propaganda ha tenido “mala fama”, pues se le relaciona con los partidos políticos (sobre todo en México) que en la actualidad su “popularidad” anda por los suelos.

El término de propaganda ha ido cambiando conforme a los acontecimientos, es decir toma distintos matices y se presta a la “manipulación”. 

Hay quienes dan definiciones más elaboradas, como Alejandro Pizarroso en su “Historia de la propaganda” (Madrid 1990) que establece:

Y se divide: control del flujo de la información, dirección de la opinión pública y control de conductas. En sí, busca registrar emociones de aprobación o rechazo en torno a determinadas ideas que corresponden con los objetivos del emisor o propagandista.

La guerra es un acto violento encaminado a forzar al adversario a someterse a cierta voluntad; mientras que la propaganda es un acto que pretende forzar a la mente a someterse a nuestra voluntad o de un órgano político. ¿Y usted qué piensa?.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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