elheraldodechihuahua
Análisisviernes, 6 de marzo de 2026

La resistencia del 8M

Cada año llega el 8 de marzo y volvemos a hablar de lo mismo: de la lucha de las mujeres, de la igualdad, de la violencia que no termina, de las oportunidades que aún no llegan para todas.

Y cada año, miles de mujeres volvemos a levantar la voz.

Quizá por eso hoy muchas mujeres compartimos un sentimiento que rara vez se dice en voz alta.

Estamos cansadas.

No cansadas de luchar. Pero sí cansadas de que los cambios parezcan avanzar demasiado lento.

A veces pareciera que avanzamos, pero apenas unos centímetros.

Y entonces aparece una pregunta incómoda que muchas mujeres compartimos en silencio: ¿realmente estamos cambiando las cosas?

Desde el norte del país, esta pregunta tiene un eco particular. Porque si algo sabemos las mujeres norteñas es lo que significa resistir.

Desde la época de la Revolución Mexicana, las mujeres de Chihuahua han sido protagonistas de la historia. Soldaderas, enfermeras, mensajeras, mujeres que sostuvieron familias enteras mientras el país atravesaba uno de sus momentos más difíciles.

Después vinieron otras batallas.

Cada una libra su propia batalla.

Por eso, cuando llega el 8 de marzo, no todas las luchas se ven iguales. No todas marchan en las mismas calles ni levantan las mismas consignas. Pero todas compartimos algo profundo: no nos rendimos.

Tal vez por eso muchas mujeres hoy reconocemos el cansancio. Porque llevamos generaciones empujando cambios que a veces parecen demasiado lentos.

Pero también sabemos algo: si hoy hablamos de derechos, de igualdad y de dignidad, es porque otras mujeres antes que nosotras también sintieron ese cansancio, y aun así siguieron adelante.

Quizás los cambios todavía no se sienten con toda la fuerza que quisiéramos. Quizás algunas conquistas han sido más simbólicas que reales.

Pero algo es indiscutible: la historia de este país también se ha construido con la fuerza de sus mujeres.

Las del norte.

Las de la sierra.

Las de los hogares.

Las que todos los días siguen sosteniendo la vida.

Y aunque a veces el camino parezca lento, hay algo que sigue siendo profundamente cierto:

Las mujeres nunca hemos dejado de avanzar.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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