El llamado de nuestra tierra
Chihuahua merece otra historia. La Sierra Tarahumara merece otra historia. Merecemos ser escuchados. No podemos permitir que nuestras niñas y niños crezcan creyendo que la violencia es normal.
El hecho de Uruapan no es el punto de quiebre. El punto de quiebre es cada amanecer en el que una familia tiene miedo de salir. Cada joven que pierde rumbo. Cada comunidad que pide ayuda y no es escuchada.
Por eso seguimos. Por eso luchamos. Por eso no nos rendimos.
Porque cuando una tierra duele, llama.
Y hoy, nuestra tierra nos llama.















