Litigar con ojos de infancia
Nuestro sistema de justicia aún arrastra inercias adultocéntricas, donde olvidamos que el derecho se litiga para proteger a alguien. Una justicia sin infancia es una justicia sin futuro. Si quienes litigamos no asumimos el deber de incorporar esa mirada, estaremos construyendo sentencias sin alma y procesos sin sentido.
Litigar con perspectiva de infancia no es ablandar la ley, es humanizarla. Es reconocer que detrás de cada caso hay una niña o un niño que merece no solo una sentencia favorable, sino un proceso digno.













