Cuando era un joven con abundante cabello, recuerdo que vino Draco Rosa a Chihuahua a presentar un concierto (para las nuevas generaciones que no lo conocen, seguramente sabrán quién es cuando sepan que estuvo en la banda Menudo). Su canción más popular en ese momento se llamaba Madre tierra y formaba parte de su álbum Vagabundo, el show estuvo interesante, sin embargo, en esa época consideraba un poco cursi hablar de cuestiones ambientales y peor aún, hablar de la madre tierra, Pachamama o Nuestra casa común, en términos modernos: “me daba cringe”. Sin embargo, con el paso del tiempo he aprendido a tomar con más seriedad el tema.
A propósito de lo anterior, este 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, con la finalidad de crear conciencia entre las personas respecto al medio ambiente y las medidas que debemos tomar para protegerlo. La primera vez que se celebró fue en 1970 y desde entonces se conmemora cada año por 192 países. Sin embargo, la historia detrás de esta fecha tan importante se remonta al año 1969 en el estado de California, con motivo de un grave desastre ambiental, cuando como consecuencia de un derrame de petróleo en Santa Bárbara, se vertieron 3 millones de galones de petróleo al mar a lo largo de la costa, provocando que la mancha de petróleo se extendiera a lo largo de 56 kilómetros. Conmovido por lo que presenció y preocupado por los muchos problemas ambientales ya existentes, el senador Gaylord Nelson actuó de inmediato, acompañado por el activista Denis Hayes, con quien organizó una jornada nacional de protesta.
Alrededor de 2000 escuelas y universidades de todo Estados Unidos participaron en marchas pacíficas, estas protestas atrajeron tanta atención mediática que el senador Nelson decidió formar un equipo y continuar con este movimiento. En los años siguientes, se estima que el 10% de la población estadounidense participó en diversos eventos relacionados con el Día de la Tierra. Para el año 1990, ya se había convertido en una celebración mundial, con la participación de 200 millones de personas de 141 naciones, alzando la voz en contra de derrames de petróleo, desechos tóxicos, contaminación del aire y del agua con motivo de la industrialización, aguas residuales sin tratar, uso y producción de pesticidas y otros temas de interés mundial.
¿Cómo podemos ayudar? La realidad es que quienes más esfuerzos deben hacer son las grandes empresas y los gobiernos, sin embargo, podemos ahorrar energía en casa, optando por productos más ecológicos; utilizar medios de transporte más sustentables en el lugar donde vivimos; elegir más alimentos de origen vegetal y limitar el consumo de productos de origen animal; reducir en la medida de lo posible los desplazamientos en avión; minimizar los desperdicios de alimentos por medio de la elaboración de composta; aplicar la formula: “reducir, reutilizar y reciclar” en los productos que adquirimos, y por supuesto, estar en constante aprendizaje sobre cómo cuidar a la Pachamama.