Muchos partidos, pocas opciones
El resultado es un sistema que simula pluralidad. ¿a poco no piensas ya de forma dicotómica cuando piensas en política? Un sistema donde la competencia se reduce a bloques que negocian entre sí, mientras el costo lo pagamos todos.
Resolver este problema no será fácil. Implica tocar intereses muy arraigados en la política. Implica reconocer que la democracia no se fortalece con más partidos, sino garantizando auténticas alternativas.
México necesita más competencia política. Necesita ideas, no franquicias. Porque cuando la pluralidad se convierte en simulación, la democracia deja de ser una opción… y se convierte en un gasto. ¿Qué opinas?













