¿Entonces el petróleo sí importaba?
Países como Venezuela, con las mayores reservas probadas del mundo, han sido objeto de presiones internacionales, sanciones y ataques. Irán vive bajo un régimen de sanciones que tienen un objetivo clarísimo: el control de su producción y exportación de petróleo.
Buscar el autoabastecimiento no significa negar la transición energética ni cerrar los ojos al cambio climático. Significa entender que mientras el mundo siga funcionando con hidrocarburos, depender de terceros es perder independencia
México decidió fortalecer su capacidad de refinación. Apostó por procesar su propio crudo en lugar de exportarlo barato e importar gasolina cara. Esa decisión, tan criticada en su momento, parece haber sido la correcta.
Porque ante todo lo que está pasando en el mundo, tener capacidad de autoabastecer hidrocarburos deja de ser un lujo y se convierte en un escudo.
Durante años se dijo que hablar de soberanía energética era populismo. Sin embargo, la realidad demuestra que las naciones que controlan su energía tienen mayor estabilidad y mayor poder de negociación. La energía sigue siendo poder.
El petróleo y su refinación no solo importa en términos económicos, sino de soberanía, estabilidad y visión de largo plazo.
A veces el debate público se adelanta demasiado a la realidad. Otras veces la realidad termina por poner las cosas en su lugar. En este caso, el contexto mundial parece estar dando la razón al rumbo que tomó México.

















