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Análisismartes, 30 de diciembre de 2025

Perfil humano / Al César lo que es del César

El ex gobernador chihuahuense César Duarte fue detenido por la FGR en este mes acusado de lavado de dinero de origen ilícito.

Con un vistoso operativo la guardia nacional lo trasladó a la Ciudad de México y luego al penal de alta seguridad del Altiplano.

Duarte tiene que afrontar 20 denuncias estatales y una federal en su contra con sendas órdenes de aprehensión.

Acusado de peculado por más de 6 mil millones de pesos durante el gobierno de Corral, el priista había abandonado el país para refugiarse en los Estados Unidos.

Desde el 2017 se le giró orden de aprehensión por la fiscalía estatal y ficha roja por la Interpol. 

Sin embargo no fue hasta el 8 de julio del 2020 que arrestaron al ex gobernador en Miami cuando acudía a un negocio que tenía en esa ciudad.

Estuvo en prisión hasta el 2022 y luego fue extraditado a Chihuahua donde ingresó al Cereso 1 en junio de ese año.

Con litigios y argumentando que su estado de salud era precario debido a la caída que tuvo en un helicóptero cuando viajaba a su rancho obtuvo la libertad condicional el año pasado.

César volvió a su vida social y se le grabó danzando animosamente con sus conocidos pasos celebrando así su liberación, la cual al parecer creía que iba a ser permanente.

Al político bailador le duró poco su gusto pues con el cambio del titular de la FGR se llevó a cabo su detención y ahora está de nueva cuenta tras las rejas para enfrentar los numerosos cargos en su contra.

No solo Duarte es acusado de saquear las arcas del estado de Chihuahua sino también de endeudarlo como ningún otro gobernador en toda su historia.

La deuda que concertó durante su administración se calcula en unos 55 mil millones de pesos, los cuales se tendrán que seguir pagando por los siguientes gobiernos estatales.

Para tener una idea de este monto, su antecesor Reyes Baeza dejó una deuda de unos 10 mil millones de pesos y Duarte la aumentó más de cuatro veces en solo seis años.

En pocas palabras Duarte se gastó no solo el presupuesto sexenal sino el de los siguientes gobiernos con el consiguiente déficit en el gasto público que tendrán que seguir pagando por décadas los chihuahuenses.

Lo grave de este endeudamiento es que no se destinó a obras de infraestructura, escuelas, hospitales y otras sino para aumentar su patrimonio y costear apoyos incondicionales como lo fue la famosa nómina secreta de varios miles de millones de pesos.

Ahora tendrá que responder por estas fechorías al igual que sus secuaces, algunos de los cuales todavía están libres.  

Por lo pronto parece ser que se le acabó su suerte y ahora se le dará al César lo que es del César… la cárcel.

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