Reformita
Hay momentos en política que dicen más por lo que no ocurre que por lo que sí. Y justamente eso pasó esta semana en el Senado con la llamada reforma electoral de Claudia Sheinbaum.
Lo quiero decir con claridad: nuestro país sí necesita una reforma electoral. Pero una reforma de verdad, no una pensada desde la conveniencia y el abuso del poder; nuestro sistema puede y debe mejorar.
Además, la discusión dejó otra evidencia incómoda para el oficialismo: ni siquiera entre sus aliados se ha logrado construir confianza plena en la propuesta presidencial.
México necesita cambios, pero cambios con sentido democrático, no con ventaja partidista, cambios que le sirvan al ciudadano, no al aparato corrupto que hoy gobierna el país.














