Locallunes, 28 de noviembre de 2016
Los conflictos con los apaches en 1688
Los conflictos con los apaches en 1688
De la Redacción
Lic. Ramsés Rodríguez
Historiador

En esta zona de la Nueva Vizcaya ocurrieron muchos enfrentamientos, entre indios no sometidos y el imaginario instituido de los colonizadores; estos tuvieron su origen en gran parte en un enfrentamiento de imaginarios. Los españoles intentaron lograr una conquista total del territorio del norte, pero nunca esperaron que las misiones religiosas en este lugar no dieran el mismo resultado tan efectivo como en el caso del centro y sur de la Nueva España.
Los indios nómadas de la zona norte se vieron en la necesidad de enfrentar a los colonizadores por medio de las armas y aquellas luchas que se presentaron años antes de 1748, representaban una verdadera lucha contra los colonos. La constante pelea que se comenzó en el año de 1680, se debió a que varias tribus de indios, al ver la invasión española como una realidad, no dudaron en tomar acción armada contra ellos; esto sólo dio resultados por un periodo algo corto. Gracias a estas acciones armadas de los indígenas, lograron hacer que los españoles retrocedieran en su paso por el norte y que regresaran al sur, a poblados ya pacificados. Después estas acciones de las tribus del norte formaron parte del imaginario que dio lugar a muchos significados a esta sociedad y también formó parte del imaginario instituido de este lugar.
En los años 50, que abarcaron las últimas dos décadas del final del siglo XVII y las primeras tres décadas del siglo XVIII, es posible seguir como parte constante de estas peleas la búsqueda de imposición del imaginario español frente al indígena, lo cual se debió a que los colonos necesitaban de los indígenas de las zona para que sus poblados crecieran. Estas peleas se llevaban a cabo por cuerpos guerreros de tipo homogéneos, debido a que cada bando peleó sólo con personal de su misma cultura; esto se debió principalmente a que la conquista del norte en lo general jamás se logró en su totalidad.
Estas fueron las características de los cuerpos guerrilleros que se confrontaron en el norte durante la conquista del mismo; ya que posteriormente durante las batallas de la colonización, los españoles se sirvieron de las tribus indígenas con las que se relacionaban en paz mediante el imaginario del Buen Vecino, gracias a lo cual se obtuvo también la relación entre los colonos y estas tribus indígenas. Por todo ello, en esta zona la confrontación entre imaginarios españoles e indígenas no sometidos siempre formó parte de la realidad latente o imaginaria de las poblaciones de éste lugar.
Ahora bien, en el año de 1688 ocurrió un conflicto en San Joseph del Parral entre indios rebeldes y colonos de esa villa, la cual fue un saqueo de materias primas y de otros enseres de vital importancia para esta villa, por lo que los colonos mandaron pedir ayuda y de no otorgárselas dejarían dicha villa; por lo cual, el Virreinato, el Gobierno provincial y la Corona tuvieron que tomar una decisión para evitar que los colonos se fueran.
La solución que encontraron fue que los vecinos que habitaban esta zona (refiriéndose a Parral) quedaban exentos de pagar las alcabalas reales. Sin embargo, esta decisión no fue oficial hasta 1712, que se escribió en el libro de Las Leyes de las Indias. Esto sirvió para que los colonos no abandonaran el lugar en ese momento, pero los problemas con los indios no sometidos de la zona se mantuvieron aun por muchos años posteriores. Esto fue considerado como un derecho inalterable para todos los poblados del norte de la Nueva Vizcaya. Y funciono así por muchos años.
Ya entrado el siglo XVIII, fue declarado que a las orillas del río Chuvíscar y a pocos kilómetros del pueblo de Santa Eulalia, se encontraba una cantidad considerable de rancherías y centros argentíferos, los cuales fueron considerados para que se fundara de manera oficial un poblado independiente del centro minero de Santa Eulalia. En la misma declaración de la fundación de San Francisco de Cuéllar se estableció que este pueblo recién fundado fuera declarado como la cabecera municipal de la zona noreste de la Nueva Vizcaya, misma que hasta este momento era San Joseph del Parral.
Al ser descubiertas las minas en la zona de Santa Eulalia, fueron de mucha importancia para la sociedad colonizadora y minera de la época, pero la historia de este poblado permite apreciar cómo afectaban los ataques constantes de los indios no sometidos. Por ello el poblado de Santa Eulalia, después de ser muy popular por sus vastas vetas mineras, al poco tiempo de su fundación oficial, muchos de los sectores de la villa fueron abandonados; la razón principal fueron los constantes ataques de los indios de la zona, lo cual dio origen a que el florecimiento del poblado se viera fracturado y diera como resultado que el centro minero presentara un desarrollo muy escaso, aun y con sus varias vetas argentíferas.
Con el fracaso en el crecimiento social y económico de Santa Eulalia, se puede observar a los indígenas del norte como una serie de tribus belicosas y también entenderlas como una realidad del lugar y de igual forma, como parte de la sociedad de esa época. Sin embargo, también cabe resaltar que en el momento en que Santa Eulalia se vio atacada por indios nómadas, San Felipe el Real de Chihuahua aún no era declarado.
Hay que señalar que, Real es un calificativo que se refiere a aquella capital de provincias que contenía también el cuerpo militar para proteger a la zona; este calificativo se debe a que Real era como se nombraba al cuerpo militar encargado de proteger las zonas mineras y los pueblos que surgían con ellas. Por lo tanto, Santa Eulalia no podía protegerse del todo hasta que San Felipe alcanzara este grado. De esta cercanía nació una codependencia entre estos dos pueblos, ya que la declaración de este Real brindó seguridad al centro minero de Santa Eulalia, ya que los asaltos de indios a rancherías y pueblos mineros eran constantes en la Nueva Vizcaya.
Por ello, en el edicto de informes que dejó el gobernador Croix, no se dudó en que los acontecimientos sucedieron. Estos informes fueron escritos varias décadas posteriores a que comenzara la llamada Guerra Apache de Berrotarán; por ello es posible pensar que estas cifras que están escritas en estos informes estén infladas, además que en estos informes del gobernador Croix también se señala que existe incongruencia entre las personas que fueron entrevistadas sobre los mismos acontecimientos.
Así pues, en estos datos que dejó Croix, se establecen los acontecimientos ocurridos en los años de 1771 a 1784, en los cuales 1,674 personas encontraron la muerte a manos de indios. El abigeato (hurto de ganado o bestias de granja) era común en los ataques de los indios. Hay que señalar que estos números imaginarios tenían otra función, la cual se encontraba dentro del imaginario instituido de la zona y del imaginario del resto de la colonia con respecto a este lugar.
Para dar más sustento a las funciones imaginarias de esta guerra, hay que señalar que en el año de 1729, la Corona (por la familia de Borbón) y las cortes del virreinato realizaron una serie de cambios a las ya bien establecidas leyes, reglas y normas de seguridad para las provincias, lo cual no les pareció a los capitanes gobernadores de la zona de la Nueva Vizcaya, principalmente porque estas reformas tuvieron como fin el proyecto de reforma y la reducción del presupuesto destinado a la protección de los pueblos fronterizos. A la frontera del norte la Corona mandó al observador Rivera (como parte del nuevo régimen), y en el mismo año (1729) él recomendó a la Corona que el dinero que otorgaba para la protección de las provincias como la Nueva Vizcaya, sufriera una reducción de 444,883 a 283,930 pesos anuales.
Al momento de tratar la historia de la construcción social de la Nueva Vizcaya, y las provincias que la comprendían, se está investigando también la historia de una avanzada militar en la zona, lo cual al mismo tiempo fue el sistema de gobierno para estos lugares. Hay que recordar que cuando por razones externas se busca lograr cambios abruptos en el imaginario instituido de una sociedad, tanto el imaginario instituido de esta sociedad, como la sociedad que de éste emana, se defenderán de estos cambios.
En esta reforma que declaró Felipe V de Borbón sobre la Nueva Vizcaya se buscó eliminar esos derechos económicos que se habían otorgado a San Joseph del Parral, y que el resto del norte de la Nueva Vizcaya había tomado como un derecho general para todo el norte de la Nueva Vizcaya. Por ello los colonos buscaron cómo evitar que estas reformas eliminaran los derechos que surgieron por el conflicto en San Joseph del Parral en el año 1688.




