¡Es el órgano más grande del cuerpo humano! La piel, protectora del organismo
Cumple funciones clave como protección, regulación y percepción sensorial, así también revela nuestra salud
Thelma Azucena Dominguez Miranda / El Heraldo de Chihuahua
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Pero no solo responde a factores físicos: la piel también refleja nuestras emociones. Nos ruborizamos cuando sentimos vergüenza, sudamos cuando estamos nerviosos y hasta se nos eriza con una emoción intensa.
Funciones
Protección: Es nuestra primera barrera frente a agresiones externas. Sus mecanismos inmunológicos filtran lo dañino y conservan lo útil para el cuerpo.
Regulación: Conserva la hidratación y facilita la eliminación de toxinas mediante el sudor. Controla la temperatura corporal, actuando como un verdadero sistema de climatización.
Percepción sensorial: En tan solo un centímetro cuadrado de piel hay más de 5,000 receptores sensitivos que envían señales al cerebro.
Síntesis de vitamina D: Al exponerse al sol, la piel activa la producción de esta vitamina, esencial para los huesos y tejidos óseos.
Capas
La piel está formada por tres capas principales, cada una con funciones específicas:
Epidermis: Es la más externa. Actúa como escudo contra bacterias, hongos y radiación solar. Se renueva completamente cada 48 días.
Dermis: Capa intermedia. Es elástica y resistente, con terminaciones nerviosas que permiten sentir dolor, temperatura y presión.
Hipodermis: Tejido más profundo. Su función principal es el almacenamiento de grasa, ayudando a conservar la temperatura corporal.
Tipos de piel
Piel grasa: Presenta exceso de lípidos y poros dilatados. Requiere limpiezas profundas para evitar la aparición de puntos negros y acné.
Piel seca: Se irrita fácilmente. Necesita hidratación constante y productos que nutran profundamente.
Piel mixta: Tiene zonas secas y otras grasas. Necesita tratamientos equilibrados para atender ambas condiciones sin empeorar ninguna.
Consejos y prevención
Para mantener la piel sana y evitar su deterioro, los especialistas recomiendan seguir una serie de prácticas básicas pero efectivas:
Beber al menos 2 litros de agua al día, para mantener la piel hidratada desde el interior.
Evitar el alcohol y el cigarrillo, ya que aceleran el envejecimiento celular y dañan su apariencia.
Mantener una dieta balanceada, rica en frutas y verduras, que aporte antioxidantes y nutrientes esenciales.
Realizar limpieza diaria, utilizando productos suaves como jabones cremosos que respeten el pH natural de la piel.
Hacer ejercicio regularmente, lo que mejora la circulación sanguínea y favorece la oxigenación cutánea.
Protegerse del sol: usar protector solar (no pantalla solar), mínimo de factor 15, aplicándolo media hora antes de exponerse y renovándolo cada 2 horas o tras entrar al agua.



























