Democracia virtual /Fátima representa el poder auténtico de las mexicanas
Para un país como México que enfrenta desafíos significativos de violencia y división social, este llamado a la renovación espiritual, individual y colectiva, se considera fundamental para sanar las heridas de la sociedad.
Lo cierto es que Fátima siempre fue auténtica en sus participaciones en el concurso y no tuvo que imitar a nadie en el discurso, ni en la vestimenta de las demás aspirantes a ese título de belleza mundial.
A Fátima solo le bastó levantar la voz, defender su integridad cuando se sintió amenazada y responder con seguridad a las preguntas que le hicieron los jueces.
Con eso fue suficiente para ganarse la simpatía y el corazón del mundo entero y conquistar al jurado que la coronó como reina de la belleza universal.
Ahora le tocará desempeñar un papel protagónico en diferentes países, donde seguramente llevará íntegro y hará realidad el mensaje que proclamó en la pasarela.
Su respuesta a los jueces quedará escrita en la historia y servirá para impulsar a muchas mujeres que, por distintas razones, se han sentido avasalladas por las circunstancias. Será un ejemplo para aquellas en, en ocasiones, se han rendido ante la adversidad.
Fátima Bosch nunca creyó lo que los demás le dijeron, sino lo que Dios le decretó a través de su abuela: “lo que tú eres es un regalo de Dios para ti, pero en lo que te conviertas es un regalo de ti para Dios”.
En este momento, Fátima ha visto el resultado de su esfuerzo, aquel cuando debía hacer 20 veces cada cosa; no salía los fines de semana a la fiesta porque debía tener tutores. En ningún momento se victimizó, sino siguió adelante en busca de hacer realidad su visión.
A la mujer más bella del mundo quizá le costó el triple hacer lo que normalmente hace cualquiera de aquellas mujeres que se conforman, pero jamás reprobó un examen en la escuela, tampoco fracasó en lo que se propuso.
Su historia de vida se ha convertido en un verdadero ejemplo de superación para quienes padecen cualquier tipo de problemas que muchas veces se convierten en limitaciones. Ahora también representa un símbolo de unidad familiar. Las imágenes publicadas así lo refieren.
Por eso a México, y mucho menos a Tabasco, le importa el pleito político entre partidos. Nadie está pensando qué dice la oposición o el gobierno. Todo el pueblo está feliz de tener a Fátima como la Miss Universo número 74. ¿O me equivoco?















