“Todo este lugar es como un enorme panteón”
La guerra entre las autoridades de Tabasco y el grupo criminal de Los Zetas dejó entre 2006 y 2007 “un cementerio de vidas rotas”
Casimiro Sánchez / El Heraldo de Tabasco
—Ya ha pasado demasiado tiempo. La gente tal vez ni se acuerda. Sólo recuerdan las balaceras recientes, de los muertos viejos ni quién se acuerde. —Posiblemente, sí. Pue' que sí. Un cementerio de vidas rotas, ni quien lo dude. Pero hay que sacarlos a la luz.
Son muertos de una guerra que no se termina. Y si la gente no sabe que estamos en guerra, si no se da cuenta, esto se puede poner peor.
El otro saca varios libros gruesos como tabiques. Son legajos, carpetas de investigación, averiguaciones previas que duermen en un limbo legal y administrativo. Acumulan el polvo de los años y de la impunidad.
—Vamos a ver —dice el guardián de los libros rojos, el cancerbero de los hechos de sangre. Comienza a leer entre fechas y números de una nomenclatura que sólo él conoce.
Las hojas que revuelven huelen a humedad. Muchas están deterioradas y se van a podrir antes de que alguna dependencia las logre digitalizar. La tinta es endeble, pero la memoria lo es más.
—Fue el 18 de mayo del año 2007. En el asesinato del doctor en Derecho Raúl López López participaron los sicarios Carlos Zentella (a) "El paletón", y a Luís Cerino (a) "El Shakira".

































