1. Vigas fijas a la tierra: Proporcionar una base sólida es fundamental para resistir movimientos sísmicos. Unir vigas de acero a los soportes puede mejorar aún más esta resistencia.
2. Materiales livianos en plantas superiores: Utilizar materiales más pesados en la base asegura estabilidad. Los pisos superiores deben ser construidos con materiales más ligeros.
3. Resistencia a la presión lateral: Implementar apoyos diagonales ayuda a distribuir las cargas laterales, reforzando la estructura.
4. Paneles estructurales: Usar paneles de hormigón para rodear las habitaciones mantiene la integridad del edificio.
5. Amortiguadores: Estos elementos absorben las vibraciones, crucial en áreas con actividad sísmica.
6. Aislamiento de base: Este sistema permite que el edificio se desplace con el movimiento del suelo, aumentando su flexibilidad.
7. Estructura de supermarco RC: Esta técnica optimiza el espacio al combinar vigas y columnas exteriores, eliminando columnas interiores.
7. Muros de corte de placa de acero: Estos componentes disipan la fuerza del sismo, protegiendo las partes más vulnerables de la estructura.