"En Navidad, la Rama me devolvió a mi hermanito"
Dulces y dinerito, la promesa de un milagro que se convirtió en una historia llena de nostalgia
Ángel Vega / El Heraldo de Tabasco
Nuestro lector, Armando Arias Palomeque nos cuenta esta anécdota navideña ocurrida en la ciudad de Villahermosa, hace más de medio siglo.
"Buenas noches tengan, ya estamos aquí
y aquí está la rama que les prometí
que les prometí venir a cantar
pero mi aguinaldo me tienen que dar
me tienen que dar con mucho cariño
como se lo dieron los reyes al niño
y en esta casa me dan mi aguinaldo
"Nosotros, como niños que éramos, no podíamos hacer mucho. Y como niños que éramos, nos llamaban la atención las fiestas de diciembre, los juguetes que nunca tendríamos, las posadas.
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"Se hacía más noche y yo no quería ni llegar a mi casa. Para colmo mis amiguitos como que no le dieron importancia a mis miedos y siguieron cantando por su cuenta. Entonces me decidí a volver a la casa para contarle a mi mamá que se me había perdido mi hermano.
"Cuando llegué a casa, por fin, me decidí a entrar. No quería ni imaginar la tristeza que le iba yo a provocar a mi madre enferma al haber descuidado a mi hermano. Pero tenía que saberlo y seguro me ayudaría a buscarlo, y por eso le tenía que decir la verdad...
"Cuál fue mi sorpresa que, al entrar en nuestra humilde casa, de esas que tenían el techo de guano y el piso de tierra aplanada, me encuentro a mi madre abrazando a Samuelito, que había logrado regresar a casa por cuenta propia...
"A mí se me salieron las lágrimas y corrí a abrazarlos. Mi madre pareció entender la angustia por la que había pasado, y me recibió en sus brazos. Ella también lloró.
"Ya se va la Rama muy agradecida
porque en esta casa
fue bien recibida".



























