La Revolución Mexicana
También intentó acabar con la corrupción administrativa, la falta de democracia y el estancamiento cultural que mantenían al país con cerca del noventa por ciento de su población en condición de analfabetismo.
En las siguientes elecciones, en las que Madero no participó por su condición de prisionero, se cometió un nuevo fraude electoral en detrimento de la vida democrática y, en consecuencia, de las aspiraciones democráticas del pueblo de México.
La respuesta al llamado maderista fue, en un inicio, gradual; sin embargo, hacia finales de febrero de 1911 la insurrección se había extendido por gran parte del país, evidenciando el descontento social acumulado durante décadas de autoritarismo porfirista.














