La violencia política no es el camino
Ninguna circunstancia justifica un intento de magnicidio. La investidura presidencial, en cualquier país, merece absoluto respeto, independientemente de que la forma de gobernar de un mandatario sea o no del agrado de la ciudadanía.
Por ello, todo cambio legítimo debe sostenerse en la ley, el respeto y los medios pacíficos, nunca en el injustificable intento de arrebatar la vida a quienes han sido elegidos democráticamente.
Los países del mundo no necesitan acciones que profundicen las divisiones, siembren incertidumbre en la vida pública y sustituyan el diálogo por la confrontación, sino iniciativas que fortalezcan la unidad, la confianza y la convivencia democrática.
















