Tan sólo esta semana he revisado minuciosamente el contenido de la mañanera con una óptica de entender el guion al que se debe enfrentar la presidenta con los medios acreditados en Palacio Nacional. Y no veo con claridad informes que en la agenda mediática se establezcan como verdaderos avances en el país, y sí un cara a cara con aquellos resentimientos heredados de la anterior administración.
Comienzo por la comparecencia del titular de Conagua, dando un informe detallado sobre los avances de beneficios de la Ley de Aguas Nacionales recién reformada; ahí se enfatizó en la familia Calzada, de perfil político en Querétaro, a quien el gobierno de México señaló de ser dueños de títulos hídricos, pero en otro sentido, se habló de una “empresa refresquera” que hacía mal uso del agua, sin dar a conocer el nombre de la misma. En el caso de Profeco, lo mismo: en su informe de quién es quién en la canasta básica, el show matutino incluye el nombrar a las tiendas que venden al precio con una palomita y un sonido de aprobación y a quienes están por encima del pacto con una equis y un sonido de descalificación, pero omiten, por ejemplo, el tema de las revisiones a gasolineras que dan litros de menos.
No, la mañanera no es pareja cuando se trata de poner en la mesa la narrativa de políticos de oposición que están en las listas de las pensiones de oro —que está mal— y los mencionan con nombre y apellido, e incluso con la vinculación de aquellas administraciones con las cuales justifican todo lo malo que le sucede al país, pero no mencionan, por ejemplo, al exministro Arturo Zaldívar, quien mantiene hoy un perfil bajo, pues justamente él tiene un beneficio de pensión dorada.
En la mañanera se omiten temas que deben ser resueltos más allá de lo que han costado: el Tren Maya y ahora su efectividad económica, contrastando con lo ofrecido con la anterior administración; lo mismo la rentabilidad de las Islas Marías y Mexicana de Aviación. ¿Qué ha pasado con las farmacias del bienestar y los medicamentos que se compraron y en teoría estarían disponibles para la gente? ¿Resolvieron el horario de atención en esos “carritos”?
Es psiquiátrico el caso de la presidenta cuando responde a la pregunta de la mujer que se asolea en un balcón de Palacio Nacional y de la cual advirtió el propio sistema que se trataba de inteligencia artificial y que la verdad documentada desmiente el dicho que pone en jaque a Sheinbaum frente a sus propias palabras, recordando a López Obrador con sus respuestas que causaban más preocupación que gracia.
No, tampoco se habla de la realidad económica, de este 4 % de inflación que advierte un descenso en el crecimiento anunciado a finales de año; de hecho, como los abrazos en pandemia, hace unos días la presidenta aseguró que el conflicto en Medio Oriente no afectaría el tema del precio en los combustibles, y ahora está buscando una reunión con los gasolineros para resolver un tema que está en la realidad internacional, fuera de los muros de esa mañanera que conserva los otros datos que ahora son refutados a los minutos de anunciarse.
No hay autocrítica: México tiene a un gobierno que no tiene la culpa de nada, que todo lo malo que sucede es responsabilidad de administraciones pasadas, pero se topa con que no muestra en el discurso al sexenio pasado, lo que hace evidente que no hubo ni crecimiento ni algo que presumir, más que, al tiempo, un dispendio impresionante en las arcas y una violencia acelerada. No, tampoco hay una visión clara de lo que es la política en un país en donde la narrativa desde el púlpito de cada despertar se pregona; se critica a Luis Donaldo Colosio, senador de Nuevo León, porque quiere buscar la gubernatura de Sonora, mientras hoy en Veracruz hay una gobernadora nacida en Zacatecas.
El silencio aborda también en los momentos donde los verdaderos periodistas rompen el guion al que otros se someten y preguntan sobre el auto que tuvo cortocircuito y no el rayo que dicen provocó el incendio en Dos Bocas; que cuestionan los pendientes prometidos como el censo de las personas desaparecidas o cómo va la venta del chocolate, el café y los productos del bienestar en relación también a las proyecciones económicas de esas unidades de negocio. Tampoco hablan de Noroña o de Adán Augusto, quienes también tienen en la agenda nacional su espacio.
Y finalizo la columna con esa AC que tanto anunció López Obrador y defendió la presidenta para ayudar a Cuba. ¿Por qué no fomentar mejor apoyar a una verdadera AC como Nariz Roja para solventar lo que quitó y negó la anterior administración? No, de eso tampoco se habla porque no es material de un cimiento que tambalea mañana a mañana la credibilidad de funcionarios federales en la pasarela de los datos de un México que reclama un gobierno de acción y no sistemáticamente de una narrativa que busca distraer y no enfrentar.