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Análisisjueves, 4 de enero de 2024

Los Hechos | ¿Para bien o para mal?

Y lo mismo pasó con Santa Claus, que como sabemos vino del Norte y con tanto frío que hace en el Polo, tardó tiempo en adaptarse. El trineo se le atoraba en el empedrado.

Sucedió asimismo que lo que solían ser días de recogimiento y unidad hogareña, se ha trastocado en una feria de consumo, fiestas ruidosas, balazos al aire, presentación de shows de espectáculos juveniles y hasta reyertas entre los concurrentes.

Las cadenas comerciales ya no son nacionales, sin principalmente extranjeras. Y en los bancos ha sucedido lo mismo, ya que han pasado a propiedad de empresas de otros países.

El uso del automóvil ha ido de la mano del progreso.

Los aparatos electrónicos se han vuelto indispensables. Los teléfonos celulares, las tablet y todo eso, no son solamente un lujo, sino una necesidad absoluta.

Tanto es así que por ejemplo, hay ciudades –como la nuestra- en que las autoridades obligan al automovilista a pagar a través de un celular el derecho a estacionarse en las calles, alentando de esta manera el consumismo y las dificultades para el contribuyente.

Las computadoras son parte indispensable no únicamente de las oficinas, sino además de los hogares, donde no solamente hay una, sino dos o más.

Los niños ya no son bautizados sólo con los nombres de Pedro, Juan y Pablo, sino que abundan los Kevin, Bryan, Dylan y demás.

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