Análisissábado, 16 de junio de 2018
¿Qué elector eres? Culto o inculto, educado o ignorante
¿Qué elector eres? Culto o inculto, educado o ignorante
Eduardo Sadot
sadot16@hotmail.com
Escuché a un joven de las nuevas generaciones Alan Ortega Hernández decir, a mí el PRI no me ha robado nada, y parafraseando a Machado en su poema Retrato, “me debéis cuanto escribo. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago, el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago”. Reflexionó que lo único que explica la frase de que en el PRI son rateros, es que quienes insatisfechos de su esfuerzo y trabajo, culpan de sus carencias a quien pueden y si se puede a los políticos y al PRI pues que ellos carguen con sus culpas.
El joven me decía, nací en un hospital del IMSS, estudié desde el kinder en una escuela pública, estudio actualmente en la Universidad Metropolitana, todos los miembros de su familia estudiaron en escuelas públicas instituciones fundadas por el PRI, que si bien gobernó por muchos años, y era su obligación y no un mérito, las instituciones ahí están y han forjado a este país, parece una contradicción que habiendo gobernado tantos años hoy se pretenda juzgar solamente por los errores cometidos por un puñado de malos políticos priístas, que por cierto hoy están en la cárcel, mientras otros partidos los postulan para senadores o diputados.
En su reflexión, este joven sostiene que desde hace años la estrategia de campaña de MORENA es un ejemplo que sin duda pasará a la historia como fenómeno de comunicación, quien haya sido el responsable de la comunicación francamente es un genio, logró borrar el trabajo de un presidente de la República en funciones, Enrique Peña Nieto, sistemáticamente para derrotar a su partido, mientras el propio presidente no tuvo una estrategia de comunicación para difundir y dar a conocer sus logros, MORENA sí trabajaba incansable desdibujando los logros del Poder Ejecutivo y posicionando a sus proyecto, aprovechó los tropiezos de Peña Nieto y los magnificó, sin que nadie en el gobierno del presidente alertara sobre el avance lento pero firme de una corriente – que no un partido político – al servicio de un solo hombre, con perfil más de religión que de partido, mientras la prudencia y honestidad de Peña Nieto se limitaba a publicitar sus obras consciente de que desde esa posición de privilegio era deshonesto promover aciertos por parecer culto a la personalidad más que reconocimiento legítimo. Todos saben que hubo casos de manipulación de imágenes para descarrilar la imagen presidencial, y nadie lo señaló ni alertó sobre el tema, hoy ya es demasiado tarde.
La imagen del PRI tiene su origen en los muchos años de gobierno, bien o mal el tiempo de permanencia en el poder desacredita y desgasta a cualquier partido, con ello cuando quiere hacerse un balance de logros y desaciertos el ciudadano común es proclive a descalificar, perder objetividad, en automático los méritos y logros son fáciles de desdibujar y es ahí donde entra el trabajo de zapa, socavando los logros. Hoy, el tema no es de qué partido sea un candidato, el tema es que frente a una realidad geopolítica el país necesita al mejor y no a cualquiera, capacidad y reconocimiento internacional. De lo contrario seguiremos fortaleciendo el viejo cuento de los cangrejos gringos y los mexicanos, la coyuntura electoral nos obliga a decidir, no por quien vengue los agravios sufridos, sino quien garantice con su pericia, conocimientos y habilidades lo mejor para México en el contexto internacional. O pensamos en el pasado y los males sufridos mirando atrás o vemos adelante. En el resultado de la elección sabremos si pensamos y votamos como subdesarrollados o votamos con inteligencia y con visión de futuro.