Georgina Luna: la actitud es el superpoder que le salvó la vida
En su libro busca recordarle a las personas que siempre existe la posiblidad de elegir como se aforntarán los momentos de oscuridad
Tanya Garcia Gonzalez
Del dolor a la decisión
Hablar de resiliencia para Georgina no es teoría, sino experiencia. Tras la muerte de su hijo, tomó una decisión que, asegura, le salvó la vida:
“Yo no sabía cómo le iba a hacer para estar bien, pero sabía que mi otro hijo debía ser un niño feliz. Entonces pedí fuerzas”, comenta.
La importancia de una red de apoyo
Destaca la importancia de saber pedir ayuda y de ser también apoyo para otros. “Los amigos se conocen en las malas”, reflexiona.
Valorar lo esencial
Para Georgina, las pérdidas transformaron su manera de mirar la vida, explica que lo verdaderamente valioso son los seres queridos. “No hay que esperar a perderlos para valorar”.
La mañana milagrosa
Una de las herramientas que más la ayudó durante su proceso de quimioterapias es lo que llama su “mañana milagrosa”: un ritual que incluye agradecer, manifestar y poner intención al día.
“El agradecimiento fue mi salvavidas. Incluso agradecí haber sido mamá, aunque fuera por poco tiempo. Agradecí no haber visto el accidente. Agradecí estar atenta a mis síntomas, porque detecté mi cáncer a tiempo. Eso me cambió la vida”.
Durante su tratamiento, asegura que nunca tuvo náuseas y que incluso celebró su aniversario 40 viajando con su familia. “No dejé de vivir”, dice con una sonrisa.
Conectando con sus lectoras
En sus redes sociales, Georgina comparte frases, reflexiones y fragmentos de sus presentaciones. Continúa con proyectos y conferencias cuyo mensaje central es no posponer la vida.