elsoldeacapulco
Análisissábado, 24 de julio de 2021

Impasibilidad mórbida ante la violencia 

Acapulco, incluso, vio nacer a grupos de civiles armados en el poblado turístico de Barra Vieja y Xaltianguis, aunque hoy su presencia es meramente anecdotaria.

Un año después de su aparición, el gobierno de Peña Nieto, rebasado por la violencia, promovió un acuerdo para integrar a las autodefensas de Michoacán y Guerrero a tareas institucionales de seguridad, pero la mayoría lo rechazó.

En nuestro estado, el modelo de autodefensa se replicó en 46 municipios de la región Centro, Montaña, Norte y Tierra Caliente, pero algunos fracasaron por escisiones dentro de sus propias estructuras para crear grupos alternos.

En la reciente presentación de un informe semestral sobre la seguridad en el país, la Secretaría de Seguridad Pública federal reconoció un incremento en el número de feminicidios, violaciones y otros delitos del fuero común como robo.

La situación de inseguridad pública actual es igual o más delicada que en el sexenio anterior porque, en la praxis, se implementa el mismo modelo de seguridad militarizado que se estableció desde la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón.

Pantelhó, Tepalcatepec, Teloloapan y otras zonas son reflejo de la desprotección federal, incluso ahora, ante el asedio de la delincuencia.

Nunca se justificará el levantamiento en armas para hacerse justicia propia, pero las autoridades se quedan sin opciones para restablecer la paz en esas poblaciones ante un aparato delictivo que lo supera en número, equipo y estrategia.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias