Salvador Guerrero / La temida Pera
La autopista México-Cuernavaca alberga uno de los tramos más traicioneros y emblemáticos del país: La Pera.
Aunque se diseñó en 1952 como una solución de ingeniería de la carretera federal 95D para suavizar el descenso de la montaña y evitar pendientes inmanejables para el transporte de carga, ahora figura entre los puntos de mayor riesgo a nivel nacional.
Ejemplo reciente es el de un tráiler cargado de plástico que, al perder el control, invadió ambos carriles y cobró la vida de una persona este lunes.
Para sortear La Pera, la regla de oro es reducir la velocidad a 50 kilómetros por hora antes de entrar al giro, nunca durante el mismo. Frenar en pleno trayecto desplaza el centro de gravedad y provoca la pérdida inmediata de adherencia.
Sin embargo, esta curva no es el único desafío en la orografía mexicana. En la misma autopista, el tramo de “Tres Marías” presenta curvas cerradas que, combinadas con la neblina y el pavimento mojado, resultan letales para motociclistas.
La seguridad en zonas de alto riesgo depende de entender que la carretera no es una pista de carreras. Salir ileso de estos tramos no es cuestión de suerte, sino de una decisión de responsabilidad al volante.
@guerrerochiprés















