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Localviernes, 21 de septiembre de 2018

El Callejón del Terror

En esta parte de Totolapan prácticamente no hubo casa que quedara en pie después del terremoto

Emmanuel Ruiz

Prácticamente no hubo casa que se mantuviera en pie. “Le empezamos a decir El Callejón del Terror”, recordó Mario.

En su computadora, Mario Pérez Loria, habitante de la comunidad, almacena varias carpetas con fotografías que fueron tomadas en las horas próximas al terremoto.

Ahora la casa ya no existe. Aunque lento, el barrio atraviesa por un proceso de reconstrucción que busca devolver las cosas a la normalidad, aunque no todos han tenido la misma suerte.

ANALFABETISMO, UN GRAN OBSTÁCULO

A un año del 19-S, los familiares de Emilia Cervantes siguen durmiendo en la tierra, en medio de un hogar sin paredes, donde la lluvia se ha convertido en un invasor constante y el estiércol de los caballos está a sólo unos pasos.

"Ni mi esposo ni yo sabemos leer, y mi hijo mayor sólo llegó hasta sexto de primaria y de ahí se fue a trabajar al campo”, lamentó la mujer de 49 años de edad.

Actualmente, Emilia alberga la esperanza de ser apoyada por la Orden de Agustinos Recoletos, que ha mostrado interés en apoyar a las personas que fueron olvidadas por las autoridades.

Para ella, cada día se convierte en una larga espera, pero no ha perdido la fe.

”NO SE TE CAE LA CASA, SE TE CAEN LOS RECUERDOS”

No es que se te caiga la casa, es que se te caen los recuerdos, la infancia, los lugares en los que creciste

Su propia casa fue una de las que registraron pérdida total. Segundos después del temblor, Mario entró corriendo en busca de su hermana, una joven con discapacidad intelectual.

Cuando finalmente logró entrar a su patio por encima de los escombros, descubrió con alivio que su hermana había permanecido justo en un punto sobre el que no cayó ningún bloque de adobe, mientras que el resto del patio era un desastre.

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