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Localsábado, 15 de enero de 2022

Salsas artesanales y sin conservadores artificiales

Su gran variedad de salsas ha tenido buena aceptación y se han hecho de una cartera de clientes frecuentes

Jessica Arellano / El Sol de Cuernavaca

Inspirada en una salsa de chipotle, ajo y piloncillo que elaboraba su esposo, América Villagomez Jaramillo emprendió un negocio de elaboración de salsas artesanales.

La marca el Gallo Charro nació a raíz de una salsa a base de chipotle, ajo, piloncillo y vinagre de vino tinto, que creó hace 10 años su esposo, y la cual puede tener mismos años de vida, y no lleva conservadores artificiales.

Al ver que a los familiares que la probaban les gustaba mucho, se dio a la tarea de emprender y crear su propia marca.

Para emprender este nuevo negocio, fue experimentando y probando nuevos sabores , para contar con una amplia variedad de salsas y productos.

Desarrolló una conserva de ajo, que incluye aceite de oliva y chiles; chicharrón de chile la cual es frito y de este se desprendes dos sabores: chile verde y habanero; salsa macha de pasilla , la cual es muy picante; salsa de semillas.

Posteriormente experimentaron aceitunas rellenas de ajos; dip de con aceitunas con alcaparras; salsa de habanero piña, entre otras.

Afortunadamente su gran variedad de salsas ha tenido buena aceptación y se han hecho de una cartera de clientes frecuentes.

Los precios son: presentación pequeña 70 pesos, 120 pesos la grande; el frasco de ajos achicharrados en 140 pesos.

Los pueden encontrar cada 15 días en Filomena Bazar, ubicado al interior de la Casona Spencer; y en el Mercadito Verde Mañana, en este una vez al mes; los jueves en Galería en el Mercadito Verde.

También pueden contactarlos para hacer pedidos en Facebook, Instagram como El Gallo Charro.

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