Arrodillarnos ante Dios, en la pandemia
La actual situación de la pandemia con toda su fuerza para desestructurar la vida desde lo micro hasta lo macro, también trae aparejada una suerte de oportunidades para retomar aquellas prácticas que la humanidad demanda.
Inmersos en esta nueva experiencia inaudita hemos de saber asumir nuestro compromiso cristiano y adaptarnos a las circunstancias adversas. Se nos invita a ser solidarios con todos, para evitar más contagios. Damos un gran ejemplo quedándonos en casa y renunciando a ciertos planes que desearíamos realizar.
Ánimo a todos. Imploremos la gracia del perdón divino y la salud corporal y espiritual de todas nuestra familias. Cuidémonos, respetémonos, amémonos.
















