Un Dios para todos
La solemnidad de la manifestación de Jesús, a todas las naciones, como el Mesías, Hijo de Dios y salvador del mundo y en ella se celebra la adoración de los magos de que nos habla el Evangelio que escribió Mateo y que a la letra dice:
“Cuando hubo nacido Jesús, en Belen de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, llegaron de Oriente a Jerusalen, unos magos preguntando “¿Dónde está el Rey de los judios que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente y hemos venido a adorarlo”.