Balance de las elecciones pasadas
Tragicómicas. No encuentro mejor adjetivo para describir las elecciones del mes pasado. Cómicas, pero en su modalidad ridícula, por los vergonzosos espectáculos que los candidatos tuvieron que hacer para ganar la simpatía del electorado, cuando más bien lograron lo contrario, y el votante tuvo que tachar la boleta resignado.
Patéticos bailes, grotescas adaptaciones de canciones famosas para acoplarlas a su persona y eslóganes, declaraciones deliberadamente “polémicas” para generar ruido y buscar ser virales, fueron la constante, en sustitución de propuestas o la más mínima deliberación pública sobre los temas relevantes en nuestro país.
Viendo esos circos tan lamentables, hasta se extrañan los tiempos del político solemne, acartonado y falso, en comparación con estos numeritos que francamente dan pena ajena.
Pero no todo fue tragedia. Los conflictos postelectorales fueron menos y con más baja intensidad de lo que se esperaba. Ya es ganancia, por increíble que parezca decirlo así, que AMLO no haya desconocido los resultados allí donde le fueron adversos a su partido.













