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Análisissábado, 12 de octubre de 2019

EPISCOPEO

Existen ciertos paralelismos entre el general Naamán, jefe del ejército de sirio que da gracias a Dios por su curación y el samaritano, que al sentirse curado, se vuelve para dar gracias a Jesús por la curación que había obrado en él.

Volvámonos hacia Jesús, sabiendo que como vio a los leprosos, también verá nuestra situación personal, nuestras enfermedades y nuestros pecados, y gritémosle: ¡Ten piedad de nosotros!

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