EPISCOPEO
Existen ciertos paralelismos entre el general Naamán, jefe del ejército de sirio que da gracias a Dios por su curación y el samaritano, que al sentirse curado, se vuelve para dar gracias a Jesús por la curación que había obrado en él.
Volvámonos hacia Jesús, sabiendo que como vio a los leprosos, también verá nuestra situación personal, nuestras enfermedades y nuestros pecados, y gritémosle: ¡Ten piedad de nosotros!