Análisisdomingo, 5 de abril de 2026
Jesucristo nuestra pascua
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» Coman de prisa, porque es la Pascua del SEÑOR. Esa noche pasaré por la tierra de Egipto y heriré de muerte a todo primer hijo varón y a la primera cría macho de los animales en la tierra de Egipto. Ejecutaré juicio contra todos los dioses de Egipto, ¡porque yo soy el SEÑOR! Pero la sangre sobre los marcos de las puertas servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo. Esa plaga de muerte no los tocará a ustedes cuando yo hiera la tierra de Egipto. (Éxodo 12:11-13)
Las circunstancias históricas habían llevado al pueblo judío a recurrir a Egipto debido a una gran hambre que hubo en tiempos de José. En tiempos de Ramses II la situación se había agravado, el pueblo estaba cansado del sometimiento, el pueblo gemía por la liberación (Aprox 1250 años A.C.) Dios no podía ver sufrir más a su pueblo, fue así que por medio de Moisés inicia una obra liberadora de un dramatismo sin igual. La décima plaga es la muerte de los primogénitos. Es en ese momento, cuando Dios establece la manera en que su pueblo sería liberado.
Aquella noche, el ángel de la muerte sólo respetó las casas sobre cuyas puertas se había rociado la sangre. Las obras y el carácter de los israelitas nada tuvieron que ver con el mérito salvador de la sangre. La sangre sola fue la que autorizó pasar de largo. La Pascua demandaba solamente una cosa de cada israelita: FE. Cada israelita debía voluntariamente seguir las instrucciones de Dios dadas por medio de Moisés. Cada israelita pondría su confianza en Jehová al rociar con la sangre el pórtico de su casa.
Así también Dios estableció un plan para salvar a la humanidad. Cristo es el sacrificio perfecto, inmolado y ofrecido, JESUCRISTO ES EL CORDERO PASCUAL. Cuando se aplica personalmente la sangre de Cristo por la fe se declara justo al pecador, y sus pecados son perdonados. (Romanos 3.24-25) Su sangre derramó por ti en la cruz, por amor, para que por medio de la fe puedas apropiarte de esta salvación. La sola condición que Dios demanda del hombre para poder salvarle es ésta: que crea en el Señor Jesucristo (Mr.16.16)
Dios no puede librarte del pecado si tu no lo quieres. El nunca obraría contra tu voluntad porque entonces violaría sus propias leyes. Pero en cambio, si dispones tu corazón y te arrepientes de corazón, el puede hoy mismo librarte de la esclavitud del pecado, de la muerte eterna, del vicio y cualquier otra cosa que te tenga esclavizado. Deja que en esta PASCUA el bendito Hijo de Dios aplique su sangre sobre tu vida, DEJA QUE EL TE ROCIE CON SU SANGRE. El único que puede librarte de la esclavitud del pecado es Jesucristo, solamente El tiene el poder para hacerlo.