Un japonés en Durango
Severo Kondo Chivata fue uno de los primeros japoneses que llegó desde el lejano oriente a Durango a principios del siglo XX, provenía de una familia con amplio reconocimiento en esa nación.
Severo Kondo llegó a México en 1913 para buscar a su hermano mayor que se dedicaba a las actividades agrícolas en Culiacán, y una vez que lo encontró, decidió regresar a su país para continuar con sus estudios en Medicina.
Convencido de que México era un país de oportunidades, volvió tiempo después para trabajar como médico en la mina de Promontorio ubicada en el municipio de Santiago Papasquiaro.
La historia de su llegada está plasmada en el libro de Beatriz Elena Valles Salas “Los japoneses en Durango a principios del siglo XX”, que da cuenta de la migración que se dio desde un país ubicado a más de 11 mil kilómetros de distancia.
En 1933, Severo Kondo recibió su carta de naturalización como mexicano y junto con su familia decidió trasladarse a vivir a la capital del estado, donde también prestaría sus servicios como médico boticario, en un local ubicado por la calle 5 de febrero.
Severo se sentía orgulloso de sus raíces, de lo cual hablaba siempre con profundo amor y respeto, aunque nunca perdió contacto con sus familiares radicados en Japón siempre quiso a Durango como su ciudad, y ahora, sus descendientes portan con dignidad su apellido.
