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Con una inversión de 371 millones de pesos la federación mejora la movilidad de los pueblos originarios impulsando la economía y garantizando el empleo directo en esta región
El Gobierno estatal asegura tener una comunicación constante con este gremio productivo y destaca que hoy la entidad goza de un clima de paz ideal para proteger inversiones
El arzobispo externó su total respaldo a las madres buscadoras y urgió a reconstruir el tejido social mediante la fe para combatir la grave crisis de seguridad actual
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En política, las filtraciones no son accidentes, son ensayos. Cuando un borrador de la Reforma Electoral comienza a circular antes de su presentación oficial, no estamos frente a un descuido administrativo, sino ante una “estrategia” de prueba cuidadosamente soltado para medir resistencias, afinar discursos y preparar el terreno, ello a pesar de que la Presidenta, Claudia Sheinbaum, asegurara ayer que es falso todo lo que contiene dicha borrador, y confirmó que la iniciativa formal será presentada el próximo martes; pero cuando el “río suena, agua lleva”, y lo que hoy se comenta en pasillos legislativos y corrillos partidistas difícilmente es ficción; este documento que circuló extrañamente tiene suficientes coincidencias con la narrativa oficial como para asumir que varios de sus puntos terminarán estampados en la propuesta que salga de Palacio Nacional.
Uno de los puntos que más “ruido” ha generado es el posible rediseño de la Cámara de Diputados, pues durante años, desde la “tribuna” oficial se ha prometido reducir el número de legisladores federales como símbolo de “austeridad” y eficiencia; sin embargo, el borrador apunta en sentido contrario y en lugar de disminuir curules, podría plantearse un esquema que, en los hechos, incremente el número de diputados en San Lázaro bajo nuevas fórmulas de representación. El argumento técnico sería garantizar mayor proporcionalidad; el efecto político sería el ampliar espacios de control, porque resulta paradójico que bajo la bandera de reforma para “abaratar” la democracia se analicen mecanismos que no necesariamente reducen el tamaño del aparato legislativo, por el contrario, algo que, sin duda, sería una contradicción difícil de explicar ante una ciudadanía cansada de los privilegios de algunos políticos.
Otro eje sensible del borrador, es la reorganización del sistema electoral, particularmente la integración del Instituto Nacional Electoral (INE), y el eventual debilitamiento o desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs). La narrativa oficial habla de “simplificación” administrativa y ahorro presupuestal; más bien pareciera una clara señal para concentrar el poder; pues modificar la estructura que organiza las elecciones federales y locales implica tocar la arquitectura de la competencia política; de hecho si los órganos locales pierden autonomía y todo se centraliza, el debate ya no será técnico sino político; cabe recordar que tradicionalmente las reformas electorales no son neutras; siempre tienen beneficiarios, y en un país donde las elecciones han sido históricamente el “campo” de disputa más delicado, cualquier ajuste despierta suspicacias legítimas.
El borrador también plantea revisar el financiamiento público a partidos, de hecho reducir recursos suena popular en tiempos de austeridad, pero la pregunta de fondo es si esa disminución generará mayor equidad o abrirá la puerta a financiamientos paralelos menos transparentes, ese es el punto. En cuanto a las plurinominales, el discurso recurrente ha sido eliminarlas para “acercar” a los legisladores a la gente, no obstante, la representación proporcional nació para garantizar pluralidad y evitar mayorías artificiales; cambiar ese equilibrio puede alterar la correlación de fuerzas en el Congreso, porque si la reforma termina debilitando la representación de minorías mientras fortalece a la mayoría dominante, no será una simple reingeniería administrativa, será un rediseño político con consecuencias de largo alcance rumbo a 2027 y, sobre todo, a 2030.
La propuesta oficial aún no se presenta, es cierto, pero la filtración permite anticipar la dirección del debate y éste implica las consecuencias que se deriven de la iniciativa formal que se presentará al Congreso, pues los estados de la República deberán también realizar los ajustes necesarios y adecuar su legislación a lo federal, es un efecto “dominó”, pues de desaparecer los OPLEs tendría una implicación más grande para las entidades, porque al centralizarse la democracia, termina generando dudas de la transparencia, aunado al número de empleos que se habrán de perder en todo el país por esta razón.