El programa “Apolo” de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) cumplió varias etapas hasta que alcanzó el clímax el 20 de julio de 1969 con la puesta del primer hombre en nuestro satélite natural.
Programa Artemis
Finalmente, un alunizaje estimado para mediados de 2027 en una misión de cuatro astronautas y 30 días de misión.
No queda más que cruzar los dedos y esperar. El segundo capítulo de los viajes a la Luna está por iniciar.
El algodón sigue consolidándose como un cultivo emblemático, pese a enfrentar los contrastes de tener uno de los rendimientos más altos del país frente a la volatilidad de precios internacionales
Desde 2019, una granja produce la mojarra en medio de la zona árida al sur de Ciudad Juárez; el proyecto nació como pesca recreativa, con respaldo del gobierno de Chihuahua
Poco a poco, gran parte de material que orbitaba alrededor de la tierra se fusionó por gravedad hasta dar lugar a nuestro satélite / Foto: Cortesía / Cazadores de Estrellas
“Tal vez sea la oportunidad perfecta para despejar dudas, callar mi boca y abrir una nueva etapa en mi relación con la Luna. Lo cierto es que, más allá de las creencias, este regreso promete marcar un antes y un después, pero innegablemente, entre dudas y certezas, sigue siendo un faro que nos invita a buscar respuestas”L.M. sobre Artemis.
Es el único satélite natural con el que contamos (con alguna pequeña excepción, cuando hemos capturado temporalmente alguna roca pequeña), pero es muy especial. Y digo que lo es, no solo por todo aquello que se ha escrito al respecto de ella a través de toda la historia de la humanidad, sino por todos los detalles maravillosos que la rodean.
Es la quinta luna más grande en nuestro sistema planetario / Foto: Cortesía / Cazadores de Estrellas
Es un cuerpo rocoso con la cuarta parte del diámetro de la Tierra y una composición muy similar. La teoría más aceptada acerca de su creación dice que fue un impacto de un cuerpo (nombrado como Tea), casi del tamaño de Marte, el que impactó a nuestro planeta hace unos 4,500 millones de años, en la edad temprana de la formación de nuestro sistema solar. A raíz de ese impacto, una gran cantidad de material estuvo en órbita cercana a nuestro planeta hasta que, poco a poco, gran parte de ese material se fusionó por gravedad hasta dar lugar a nuestro satélite. Tiene un diámetro de 3,475 kilómetros (km) y se encuentra a una distancia media de 384,400 km. Es tal esta distancia que todos los planetas del sistema solar cabrían en este espacio si los pusiéramos uno detrás del otro. Por lo que sabemos (que no es mucho), su composición es muy similar a la de nuestra Tierra, con una corteza, un manto, un núcleo líquido y uno sólido. Su superficie tiene una gran cantidad de roca basáltica, hierro y titanio. Prácticamente no tiene atmósfera, por lo que en donde dan los rayos solares o no, las temperaturas son muy extremas, de los -233 a los 107 grados Celsius (°C).
Es la quinta luna más grande en nuestro sistema planetario, de las más de 200 que hay, solo después de Ganímedes, Titán, Calisto e Ío, y la más grande en la relación de tamaño con su planeta. Además del imponente tamaño para el pequeño planeta al que está ligada, tiene un movimiento sincrónico (también conocido como “rotación sincrónica” o “acoplamiento de marea”) con el mismo; por esta razón, siempre vemos la misma cara de la Luna. Este fenómeno no es privativo de nuestra Luna como muchos pueden pensar; la mayoría de las lunas de los planetas gigantes (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) lo tienen. Este fenómeno sucede porque las mareas de la Tierra y el satélite ralentizan la rotación de este último hasta que se sincroniza con su período orbital. Es decir, este detalle es normal.
Pero quizá, el fenómeno más espectacular que tenemos en relación con nuestra Luna, son los eclipses. En cuanto a los lunares tenemos penumbrales, parciales y totales. Los más vistosos son los dos últimos, ya que la Luna se cubre parcialmente por la sombra de la Tierra o, en el caso de los totales, hacen que la Luna tome un tinte naranja-rojizo y que la veamos por completo. Este tipo de eclipses son relativamente comunes ya que la sombra de la Tierra es muy grande y si hay un eclipse lunar, toda la parte de la Tierra que esté “de noche” lo puede observar. En el caso de los eclipses solares es más complicado, ya que el tamaño de la Luna es pequeño y solo cubre una pequeña franja de nuestro planeta en su trayectoria.
Se encuentra 400 veces más cerca de nosotros que el sol; esto hace que, aparentemente, tengan el mismo tamaño en el cielo / Foto: Cortesía / Cazadores de Estrellas
En el caso de los solares hay de tres tipos: parciales, anulares y totales. Los primeros son más comunes por el hecho de que el porcentaje de parcialidad (el grado en que la Luna cubre al Sol) tiene un rango amplio de valores: en algún lugar apenas se nota la parcialidad, pero en otros lugares se cubre una gran parte de la superficie solar. En el caso de los dos últimos, la probabilidad de que se puedan observar en un lugar en tierra es muy pequeña; la coincidencia de la alineación Sol, Luna, Tierra es poco común.
Tenemos la fortuna de poder disfrutar de estos dos últimos tipos de eclipse por una coincidencia muy particular: el diámetro de la Luna es 400 veces más pequeño que el del Sol, pero nuestra Luna se encuentra 400 veces más cerca de nosotros que el astro rey; esto hace que, aparentemente, tengan el mismo tamaño en el cielo. Por otro lado, la órbita de la Luna alrededor nuestro tiene una forma elíptica (no es perfectamente circular), por lo que nuestro satélite se encuentra más lejos o más cerca de nosotros en algunos momentos (± 20,000 km). Efectivamente, la Luna se ve un poco más pequeña o más grande dependiendo de la distancia. De hecho, cuando la Luna llena coincide con el máximo acercamiento de esta, de un tiempo para acá se ha acuñado el término de “súper Luna”.
Pero más allá de eso, lo genial de estos detalles es que podemos tener eclipses anulares, cuando la Luna se encuentra más lejos de la Tierra y la alineación entre los tres astros es perfecta, y eclipses totales de Sol cuando la Luna está más cerca de nosotros y su tamaño aparente es mayor, cubriendo por completo el disco solar.
La “carrera espacial” inició oficialmente en 1957 / Foto: Cortesía / Cazadores de Estrellas
Este es el título de un libro y una de las frases que más venden en el mundo de la conspiración. Las afirmaciones, entre otras, dicen que no contábamos con tecnología para hacerlo, que la Tierra está rodeada por un domo que no nos permite ir más allá o, la más aceptada por los conspiranoicos, que dice que con tal de ganar la “carrera espacial” a la entonces Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), se grabó la llegada a la Luna en un estudio cinematográfico (mismo en el que se grabó “2001, odisea del espacio”, en 1968).
La “carrera espacial” inició oficialmente en 1957 con la puesta en órbita del primer satélite artificial, el “Sputnik I” por la URSS y los estadounidenses no querían perderla, aunque básicamente todos los primeros logros fueron de los soviéticos: el primer satélite (Sputnik I, 1957), el primer ser vivo en el espacio (la perrita Laika, 1957), primer ser humano en el espacio (Yuri Gagarin, 1961), la primera mujer en el espacio (Valentina Tereshkova, 1963), primera caminata espacial (1965). Así que los estadounidenses necesitaban sí o sí llegar primero a la Luna. Incluso el presidente John F. Kennedy lo puso como prioridad (y meta) en su discurso del estadio Rice de Houston el 12 de septiembre de 1962.
La tecnología de cohetes no ha avanzado significativamente. Al día de hoy / Foto: Cortesía / Cazadores de Estrellas
Pruebas hay muchas: los casi 400 kilos de roca que las misiones Apolo trajeron (y repartieron entre muchos países del mundo para su análisis), los reflectores láser colocados en la superficie lunar que han permitido a astrónomos de todo el mundo comprobar la distancia Tierra-Luna, fotografías y videos hechos por los astronautas; pero, sobre todo, las fotografías de sondas espaciales de otros países (incluyendo Rusia) que muestran al módulo Águila (que llevó a Armstrong y Aldrin a la superficie lunar), entre ellas India, Corea, Japón y China.
Entonces, ¿por qué no hemos regresado? Es verdad que la tecnología de cómputo nos permitió que, con menos capacidad de la que tiene ahora mismo un teléfono móvil, fuéramos a la Luna, pero la tecnología de cohetes no ha avanzado significativamente. Al día de hoy, un simple lanzamiento similar al de los cohetes Saturno V costaría 1,300 millones de dólares. Aunado a que la carrera por llegar a la Luna terminó y que los presupuestos de países poderosos se dedican a otras cosas prioritarias (el presupuesto de la NASA bajó del 2.31% en 1969 al 0.50% en 2024 del presupuesto de la reserva federal de Estados Unidos). Así que la posibilidad de hacer viajes espaciales tripulados a la Luna resultó complicada por mucho tiempo.
Programa Artemis: una iniciativa de la NASA para volver a la Luna a mediados de 2027 / Foto: Cortesía / Cazadores de Estrellas
Es una iniciativa de la NASA para volver a la Luna a mediados de 2027. Este programa, dividido en tres etapas, comprende el diseño de sistemas, cohetes y vehículos, así como pruebas de vuelo sin tripulación, en una primera etapa; un sobrevuelo tripulado a la Luna, el cual está programado para abril de 2026 en una misión de 10 días.