[Vídeo] Sembrando vida en un campo militar
Los vemos en las calles con su característico uniforme, pero esconden una parte de sí que ha dado vida a miles de familias y zonas devastadas
Monserrat Chávez
Son las 5:40 de la mañana y la Décima Zona Militar ubicada en el Centro Histórico de la ciudad tiene un aire de soledad, entre la oscuridad de la mañana se asoma una luz que ilumina el cuarto donde esperamos para partir hacia el campo militar 10B.
Nos recibe con amabilidad el Capitán Segundo de Infantería y jefe del Vivero de Santiago Papasquiaro, Jorge Abraham Olvera Robles, quien explica un poco del proceso mientras nos dirige al comedor para tomar un café y proseguir con el recorrido.
El lugar es cálido y tranquilo, rodeado de pinos que florecen y dejan a su paso una sensación indescriptible que sólo puede sentirse en el alma, lo más cercano a un santuario y cuesta asimilar que ese sitio ha construido sueños y dado oportunidades a miles de familias.
Y una vez llenado, comienza el verdadero reto para todos los ingenieros y jornales, que en total suman 52 personas en el campo, pues son los responsables de colocar las semillas en cada huequito, cuidar y observar el crecimiento de los pinos.
Para Sembrando Vida se destinan dos millones 800 mil plantas, mientras que Conafor recibe 800 mil árboles, en este último caso es la Comisión quien entrega a los beneficiarios, que regularmente son zonas devastadas por los incendios.
Ahora, están en construcción tres módulos más para ampliar el vivero, mismos que serán destinados a “Sembrando Vida” con los pinos más habituales: cembroide, engelmanni, coperi, arizonica, mezquite y encino.























