La participación del Secretario de Gobierno de Sonora, Adolfo Salazar Razo en el evento cristiano Noches de Esperanza, resultó en opiniones encontradas, porque dio un mensaje y entonó alabanzas. Que gusto que un funcionario de Morena, nos muestre que profesa su fe en familia, abiertamente. A mí me resulta esperanzador, a los prejuiciosos les resultó incómodo.
Aquí les dejo una lista de actividades de domingo que el Secretario Salazar pudo subir a sus redes sin que a nadie le molestaran: Foto viendo la NFL con el jersey y una cerveza en mano; videíto dándole vuelta a la carne en el asador; foto sentado en el estadio Sonora disfrazado de Naranjero; foto con su familia entrando al Cinépolis con un combo cuates; videíto caminando en San Carlos con sombrero de Santi y pantaloncitos arremangados; foto en bicicleta; foto corriendo (muy popular actualmente). Lo malo es que el secretario subió fotos de un evento cristiano donde junto a su esposa e hijas alabó a Dios frente a sus hermanos de congregación. ¡Qué atrevimiento!.
Creo que la parte central de la crítica vino por la expresión al micrófono, después de cantar alabanzas, mostrando otra faceta, Salazar compartió con los creyentes que aunque el gobernador Durazo lo nombró secretario, él sabe que es parte de un plan más grande. Literal, leí a un exconvicto que posteó: “Ahora resulta que lo puso Dios”.
La verdad es que sí. Lo puso Dios, porque para cualquier practicante de la fe cristiana, católica o musulmana, todo lo que sucede en su vida es obra de Dios y es parte de un plan. Es una expresión de sus creencias. En esa lógica Adolfo Salazar agradeció ser parte de ese plan, como seguro un chofer o una enfermera le agradece a Dios tener trabajo y salud.
Entiendo que el Secretario de Gobierno tiene aspiraciones políticas, va a buscar competir en 2027. Evidentemente está ocupado en hacer el trabajo terrenal para llegar a ese momento. Si aparece en las boletas electorales, si gana o si pierde, va a ser enteramente voluntad de Dios.