Contrapeso | Las dos terceras partes en el PAN
Hace unos años pensaba que uno de los políticos nuevos que habían surgido de las filas del Partido Acción Nacional y que valía la pena, era justamente David Galván Cázares. Hoy me doy cuenta que ha sido una de mis peores pifias.
Y es que en aquella época se movía entre las patas de los caballos y aun así logró iniciar una carrera al interior del PAN, fue diputado, y no lo hizo mal, es más, en algunos pasajes de aquella legislatura grisácea brilló sobre los demás. Le alcanzó para lograr la coordinación de aquella bancada, que insisto, nada genial, pero él sobresalió.
David Galván no sabe para dónde voltear, su entorno está minado, el campo estropeado, y aunque se queje ahora, su abandono abonó un tanto a esa guardia desvalida que mostró el PAN en las pasadas pizcas electorales. Su poco compromiso se evidenció con esa derrota espeluznante.
Galván no podrá con la disidencia, hay varios que reclaman nuevos tiempos, y la apuesta del grupo de David, es el continuismo dañino que azotó con furia las estructuras panistas, quedó el edificio, pero en ruinas, parte en cenizas.
El otra vez presidente estatal debe renunciar por congruencia, por decencia, debe dejar el camino para otros que quieren que el PAN vuelva a sus orígenes, a los valores que le dieron gloria y llevaron al organismo político a las altas esferas de la política nacional.
En Sonora hay nuevos valores, que ante la adversidad han sabido mostrar humildad, han enfrentado la derrota con dignidad y han esparcido su honestidad con mensajes duros y directos a los que no soltaron las riendas con tal de seguir saboreando el poder, a pesar de que el futuro no era prometedor.
¡Vaya pues!, difícil tarea en Acción Nacional, una obra que tendrán que endosársela al mejor arquitecto. La pregunta es, ¿lo harán?
Listo... Dios los bendiga, cuide y proteja...
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