Es común escuchar a los pequeños decir que tienen miedos o pesadillas mientras duermen. Y claro que desean irse de inmediato a la cama de papá y mamá. ¿Pero qué son? ¿Por qué las tienen? Las pesadillas por lo general ocurren en la segunda mitad de la noche, son sueños intensos y vívidos y esos sueños le producen al niño miedos y angustia, y por lo general tienen que ver con monstruos, oscuridad, persecuciones y peligros amenazadores que los ponen a temblar. Cuando se les despierta el niño puede recordar el sueño pero también debemos saber que podemos tranquilizarlo y volverlo a dormir. En los pequeñitos también se presentan lo que llamamos miedos nocturnos y debemos saber que éstos aparecen en la primera mitad de la noche, el niño puede presentar angustia, aceleración del ritmo cardiaco, su respiración se puede acelerar, se presenta sudoración, confusión. En esos momentos es muy probable que como papás escuchen gritos o que se levante de la cama, en la mañana siguiente puede que no recuerde nada de lo sucedido. Cuando duermes, tu cerebro no se apaga para sino que sigue funcionando. Atraviesa diversas fases de sueño. Las pesadillas pueden presentarse por conflictos emocionales del niño, por situaciones familiares o escolares o simplemente porque ha estado viendo películas de terror que le provocan esos miedos. Pero también es importante tomar en cuenta que cuando un niño es constantemente despreciado, criticado o rechazado se genera en él un fuerte sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa nos lleva a suponer que somos malos y por lo tanto merecemos un castigo, y eso puede provocar en los niños fuertes miedos y fantasías de terror que son la base para las pesadillas. Así que en el caso de los miedos nocturnos, hay que tomar en cuenta que puede haber un problema neurológico si ese miedo se presenta con alta frecuencia, como padres hay que estar al pendientes que si no tienen problemas familiares, escolares y sigue presentando frecuentemente miedos nocturnos podemos tomar en cuenta una revisión neurológica para estar más tranquilos. Tanto las pesadillas como los miedos nocturnos, preocupan mucho a los padres y más cuando son constantes, es importante estar pendientes de ello para saber qué acciones tomar, aunque por lo general desaparecen después de un tiempo. En el caso de las pesadillas, debemos procurar que el niño despierte completamente, sin estrujarlo o jalonearlo, hay que abrazarlo, acariciarlo, hablarle de manera tranquila y hacerle saber que fue sólo un sueño y que ya pasó, podemos quedarnos junto a él para que nos cuente y de seguro se volverá a dormir. Y ¿Cómo puedo prevenir que mi niño tenga pesadillas? Aunque es normal tener una pesadilla de vez en cuando, existen algunas técnicas que podemos probar para tenerlas bajo control. Seguir una rutina de sueño: Es importante trabajar rutinas con nuestros pequeños, tener tiempos definidos para ir a la cama y despertarse a la misma hora todos los días, bueno al menos que esté enfermo o no se haya dormido lo suficiente la noche anterior, podemos evitar que tome una siesta durante el día y también evitar comer o hacer ejercicio antes de acostarse, así como también ver películas de terror o leer algún libro de miedo antes de dormir. Dormir con un muñeco/Juguete o con tu cobijita favorita. Esto ayuda a algunos niños a sentirse más seguros. Usa luz nocturna. Con una luz encendida, si se despiertan en medio de una pesadilla, podrán ver cosas que les resultan familiares y recordar dónde están. Deja la puerta abierta. Si está muy asustado, se podrá levantar y buscar un abrazo y se tranquilizará. ¡Nunca se es lo suficientemente mayor para recibir un abrazo! Crear el ambiente apropiado: Ponerle una alarma, darle una bebida caliente, vamos haciendo actividades tranquilas antes de dormir. Y ser constantes para encontrarle sentido. Y si asustado ya se fue a la cama de los papás, ¿qué podemos hacer? Si el niño va hasta la habitación de sus padres, hay que hacerle volver a su cama y meterlo en ella sin demasiadas contemplaciones. Los padres deben ser firmes. Utilizar recompensas por el hecho de dormir solo o los progresos hacia esa meta. Asegúrese de expresar lo orgulloso que se está de él y que es un “chico mayor”. Préstele una atención especial y sea cariñoso con él durante el día. Hacer su habitación más atractiva, no significa redecorarla sino cambiar algunos aspectos y que el niño sea partícipe de ellos. Antes de dormir contarle algún cuento. Se le puede contar alguno relacionado con el problema. Se puede utilizar un contrato en el que tendrá algún premio por dormir en su habitación, se marcará en un calendario los días que ha tenido éxito, acordando previamente el premio a final de mes, si se comienza con refuerzos continuos pasar poco a poco a refuerzos intermitentes.