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Análisisjueves, 13 de septiembre de 2018

Esta boca es mía |Colina 875

El sopor que produce es veneno cuando llega el combate, la sorpresa irrumpe cruelmente después del pecado de la confianza, ésta será el amargo alimento de la derrota, después inevitablemente la muerte de los sorprendidos.

Después de la vergonzosa derrota de los franceses, que fueron aniquilados y humillados por combatientes sin lustre ni oropel, algo que los norteamericanos estimaron como la incompetencia de una Francia agotada y fuera de forma.

En la guerra y la política la confianza es tóxica y si a esto se le añade arrogancia, la derrota es indudable. Paradójicamente el Ejército de Estados Unidos abandonó la colina 875, se dieron cuenta al final que no tenía valor estratégico.

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