Entre las actividades desarrolladas por el centro cultural podemos mencionar las siguientes:
En junio de 2024, tras una profunda reflexión, Martha decidió cerrar el restaurante y suspender temporalmente las actividades de la A.C.
“Después de un año de reflexión y recuperación, me di cuenta de que no quiero regresar a ese modelo tan demandante. Pero tampoco quiero dejar atrás ese sueño y esta oportunidad de servir y continuar siendo productiva”.
La obra realizada por el reconocido pintor, escultor y muralista hermosillense fue donada como un homenaje visual a la lucha del pueblo yaqui por la dignidad y la justicia
El módulo dos del programa de capacitación ofrece herramientas para diseñar, gestionar y compartir el patrimonio cultural de manera creativa y sostenible
Nacido en Santander, dejó un legado artístico entre España, México y Estados Unidos a través de su pintura que capturaba lo esencial más allá de la apariencia
Martha Munguía es química de profesión, empresaria, promotora social por vocación y directora de Casa de Adobe Cócorit / Foto: Cortesía | Magda Rivera
Asomarse al mundo de Martha Murguía es entender la lucha titánica que ha dado como gestora cultural en el pueblo de Cócorit, a fin de mantener en pie el Centro Cultural Casa de Adobe y no se extinga el fuego de su misión por el cansancio crónico y desgaste emocional que originan las condiciones y mecanismos cada vez más complejos y burocráticos que atraviesan los proyectos independientes –sin una empresa, una firma o un apellido de abolengo detrás- para acceder de manera equitativa a los recursos financieros.
Martha es química de profesión, empresaria y promotora social por vocación. Es directora de Casa de Adobe Cócorit y junto a su familia ha invertido tiempo, dinero, esfuerzo físico, intelectual, emocional e imaginación en un proyecto que está por cumplir 15 años de vida, con la convicción de que la cultura es un factor importante para el crecimiento integral del ser humano y elemento fundamental para el desarrollo social y económico de los pueblos.
Esta iniciativa ciudadana surge también de la observación de síntomas del rezago y la descomposición del tejido social presente en el municipio de Cajeme en particular en la población de Cócorit, por lo que desde febrero de 2011 hasta la fecha ha mantenido una labor constante.
En 2011, junto a su familia, Martha fundó Casa de Adobe A.C., para ofrecer programas orientados al bienestar y la salud emocional / Foto: Cortesía | Magda Rivera
Programa Autocuidado de la Salud para Adultos Mayores.
Talleres de Desarrollo Humano para Adultos y para Niños y Niñas.
Proyecto Equidad de género.
Exposiciones de Arte plástico.
Presentación de artes escénicas para todo público.
La misión de Casa de Adobe es crear espacios educativos mediante la promoción, desarrollo, difusión y animación de actividades artísticas, culturales y educativas, que favorezcan el crecimiento integral de los seres humanos y su comunidad. Sin embargo, el camino ha sido largo y sinuoso. Y cada etapa ha marcado retos y desafíos en la búsqueda de recursos humanos, materiales y financieros para su sostenimiento.
Recuerda: “mi camino en el emprendimiento comenzó cuando me di cuenta de las necesidades económicas de muchas personas, especialmente mujeres, en mi comunidad. Fue entonces que decidí abrir una asociación civil con un enfoque social, pero rápidamente me enfrenté a la dificultad de conseguir apoyos y financiamiento para sostenerla”.
En medio de la frustración que sentía, dice que buscó “fuentes de ingreso que me permitieran mantener viva la asociación y también aprovechar el espacio que ya tenía”: una casa de adobe espaciosa y fresca en el corazón de Cócorit, una población superior a los 7 mil habitantes, en su mayoría mestizos y puerta de entrada a la nación yaqui. “Así fue como surgió la idea de abrir una cafetería. No fue algo planeado, sino una respuesta a la necesidad de encontrar recursos y generar empleo, desde lo que ya tenía a mi alcance”.
En 2025, surgió una nueva visión: Casa con Alma, un modelo que retoma el espíritu original de Casa de Adobe / Foto: Cortesía | Magda Rivera
Martha siente alegría y gran satisfacción al recordar las experiencias vividas en Casa de Adobe Cócorit y Cafetería Los Chanates, disfruta el jardín de la vieja casona familiar, piensa que ese tesoro no puede estar desperdiciado. Durante más de una década, ese espacio había albergado los proyectos que marcaron su vida profesional y personal: Casa de Adobe A.C., dedicada al desarrollo humano y comunitario, y el Café Los Chanates, un restaurante cultural que unía tradición, gastronomía y arte.
En 2011, junto a su familia, Martha fundó Casa de Adobe A.C., con el objetivo de ofrecer programas orientados al bienestar y la salud emocional: yoga, autocuidado, lectura infantil y encuentros comunitarios. La respuesta fue inmediata y positiva. Para equilibrar las finanzas, en 2013 abrió el Café Los Chanates, una cafetería con identidad artística y enfoque social, destinada a generar ingresos que subsidiaran las actividades de la Asociación Civil. Durante varios años, ambos proyectos coexistieron exitosamente y se convirtieron en referentes locales. No obstante, la carga operativa y la crisis derivada de la pandemia de 2020 afectaron la sostenibilidad del negocio.
“La pandemia fue un golpe muy duro. Tuvimos que cerrar por mucho tiempo, perdimos ingresos, equipo, clientes, y también perdí fuerzas. Aunque logré mantenerme un tiempo, llegó un momento en el que el negocio ya no era sostenible. El gasto era demasiado alto para las ventas que teníamos. El desgaste físico y emocional me pasó factura, y tomé la decisión de parar”.
En 2025, surgió una nueva visión: Casa con Alma, un modelo que retoma el espíritu original de Casa de Adobe, pero con un enfoque renovado en la sostenibilidad, el equilibrio personal y la autogestión. El propósito es ofrecer talleres, programas, charlas y encuentros enfocados en el bienestar integral de las mujeres adultas, combinando arte, capacitación y desarrollo personal, alineados al objeto social: Salud, Derechos Humanos, Arte y Cultura.
El proyecto busca ser autosustentable, capaz de cubrir sus propios costos, Martha pretende un modelo estable que le permita mantenerse activa, compartir su conocimiento y dar vida nuevamente a un espacio que considera demasiado valioso para permanecer en silencio.
A base de resistencia, compromiso social e innovación, Casa Adobe, Casa con Alma, inicia una nueva etapa. Y como dice su más reciente reel en redes sociales “octubre llega con la sabiduría del otoño y con él una puerta se abre; no solo una casa no solo un evento: es un refugio para volver a ti”. Larga vida a Casa Adobe y a Martha, mujer amorosa, apasionada y comprometida con el desarrollo humano de su comunidad.