Ágora / Charrería, patrimonio inmaterial de Hidalgo
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónLa reciente resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que reconoce las facultades del Congreso de Hidalgo para declarar a la charrería como patrimonio cultural inmaterial marca un hito no solo jurídico, sino también en la preservación de nuestras más profundas tradiciones. Esta decisión trasciende el ámbito legal y toca fibras sensibles de la identidad nacional y, en especial, de la hidalguense.
La SCJN, en su fallo, reivindicó la facultad de las legislaturas locales para proteger y reconocer expresiones culturales propias de cada entidad federativa. Al hacerlo, la Corte subrayó el carácter plural y diverso de México, donde cada estado posee manifestaciones culturales únicas que merecen ser preservadas y fomentadas. El tribunal argumentó que el reconocimiento de la charrería no invade competencias federales ni contradice el marco constitucional; por el contrario, fortalece el federalismo cultural al permitir que los estados impulsen y tutelen sus tradiciones.
La charrería, declarada en 2016 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es más que un deporte: es una síntesis de historia, valores, destrezas y un modo de vida que data del siglo XVI. Nació en las haciendas novohispanas, donde el trabajo a caballo era indispensable. Con el paso del tiempo, las faenas se transformaron en arte y espectáculo, dando origen a las suertes charras y a la organización de las primeras asociaciones.
No es casualidad que la charrería sea conocida como el “deporte nacional mexicano”. Es reflejo de la idiosincrasia, el orgullo y la fraternidad del pueblo mexicano. Cada floreo de reata, cada jineteada, es testimonio de siglos de tradición y de un profundo respeto por el caballo y la tierra.
Nuestro estado ostenta, con absoluto mérito, el título de cuna de la charrería. En los municipios de Apan y Tepeapulco, desde tiempos coloniales, se gestaron las primeras grandes haciendas ganaderas donde surgieron los charros primigenios. La tradición charra hidalguense es piedra angular de la historia nacional: en sus tierras se fundó la primera asociación formal de charros, y sus lienzos han sido testigos de campeonatos emblemáticos.
Hoy día, Hidalgo sigue siendo referente en la promoción, enseñanza y perfeccionamiento de las suertes charras. El reconocimiento legal de la charrería como patrimonio inmaterial en el estado es, por tanto, un acto de justicia histórica, un orgullo regional y un compromiso con la transmisión de esta herencia a las nuevas generaciones que el Congreso de Hidalgo conmemorará con un acto en el que participa la Unión de Asociaciones de Charros del estado.