En 2018, Morena y su entonces candidato presidencial prometieron que el precio de la gasolina bajaría a 10 pesos por litro, una declaración que resonó con fuerza entre los consumidores. Sin embargo, hoy, a casi ocho años de aquella promesa, la realidad es muy distinta: la gasolina ronda los $30.00 MXN por litro dependiendo la entidad federativa, y el precio sigue en ascenso.
El costo de la gasolina en México está determinado por varios factores, empezando por el precio internacional del crudo. Aunque México es productor de petróleo y cuenta con refinerías propias, paradójicamente Morena no ha implementado una política energética asertiva y la gran mayoría de la gasolina que se consume en el país es importada, principalmente de Estados Unidos. Esto se debe a que nuestras refinerías, no tienen la capacidad ni la tecnología suficiente para satisfacer la demanda nacional ni para producir combustibles de calidad conforme a las normas internacionales.
A esta dependencia se suman los impuestos que, pese a que Morena prometió no incrementarlos, la realidad es distinta, como ocurre con el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios), que representan una parte significativa del precio final. Además, el costo de distribución, almacenamiento y comercialización impacta directamente el bolsillo de los mexicanos. El precio internacional del petróleo, la volatilidad del tipo de cambio y los conflictos geopolíticos también influyen, haciendo que el precio de la gasolina sea más vulnerable a factores externos debido a que Morena no ha cumplido con sus promesas.
La promesa de bajar el precio de la gasolina a 10 pesos por litro fue un mensaje potente que generó expectativas, pero la falta de un plan concreto y la complejidad del mercado energético han demostrado que no era una meta realista. Además, la construcción de nuevas refinerías, como Dos Bocas, ha estado marcada por retrasos, corrupción, sobrecostos y cuestionamientos sobre su viabilidad.
Aunque México tiene refinerías, la gasolina es más cara que en otros países por varios motivos. En Estados Unidos, por ejemplo, la infraestructura refinera es mucho más avanzada, eficiente y extensa, lo que permite producir combustibles a menor costo y en mayor cantidad. Además, la competencia entre empresas privadas ayuda a mantener precios bajos. En México, la falta de inversión histórica, la corrupción de Pemex en los sexenios morenistas y los altos impuestos han impedido que la gasolina sea accesible para todos. El tiempo pasa y la gasolina sigue sin costar diez pesos como nos prometieron.